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El microbioma masculino entra en foco: las bacterias del semen podrían influir en el éxito de los embarazos

Una investigación internacional encontró una asociación entre determinados perfiles bacterianos presentes en el semen y una menor tasa de nacimientos tras tratamientos de fertilidad, además de un mayor riesgo de pérdidas gestacionales. Los investigadores advierten que todavía no está probado que exista una relación causal.

Durante años, buena parte de las investigaciones sobre microbioma y fertilidad concentraron su atención en el organismo femenino. Ahora, un estudio publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health puso el foco sobre otro componente de la reproducción: el microbioma presente en el semen.

El microbioma es el conjunto de microorganismos que habitan determinadas partes del organismo. En el líquido seminal pueden encontrarse distintas comunidades de bacterias, virus y hongos y, según la nueva investigación, la composición de ese ecosistema podría estar relacionada con las posibilidades de lograr un embarazo y con los resultados de algunos tratamientos de reproducción asistida.

El trabajo fue desarrollado por investigadores de Dinamarca y siguió durante casi nueve años a parejas atendidas en dos hospitales universitarios. Se analizaron de manera simultánea distintos ecosistemas microbianos: el seminal masculino, el vaginal y el intestinal femenino. Participaron más de 350 mujeres y cerca de 200 hombres pertenecientes a dos grupos de pacientes con infertilidad o antecedentes de pérdidas recurrentes de embarazo.

Uno de los principales hallazgos apareció al analizar el semen. Los investigadores identificaron un patrón denominado disbiosis seminal, caracterizado por una composición bacteriana que presentaba similitudes con perfiles observados en la vaginosis bacteriana.

En las parejas que recurrieron a tratamientos de fecundación in vitro, el 57% logró finalmente un nacimiento con vida cuando el hombre presentaba ese perfil bacteriano, mientras que la proporción ascendió al 85% cuando el patrón no estaba presente. El estudio también encontró una asociación entre determinadas alteraciones del microbioma seminal y un mayor riesgo de pérdida gestacional.

Los investigadores todavía no pueden establecer por qué ocurre esta relación. Una de las hipótesis plantea que determinados microorganismos presentes en el semen podrían entrar en contacto con el tracto reproductivo femenino durante las relaciones sexuales y modificar el entorno microbiano o desencadenar respuestas inflamatorias o inmunitarias que eventualmente podrían afectar la implantación o el mantenimiento del embarazo. Sin embargo, se trata todavía de una hipótesis que deberá ser comprobada mediante nuevas investigaciones.

El estudio también analizó el microbioma intestinal femenino. Las mujeres con perfiles considerados más alterados presentaron menores probabilidades de lograr un embarazo. Los autores plantean que podrían intervenir mecanismos vinculados con la inflamación, el metabolismo y la regulación del sistema inmunitario, aunque tampoco en este caso se ha establecido una relación causal.

El hallazgo adquiere relevancia porque amplía la mirada sobre los tratamientos de fertilidad. La infertilidad puede tener múltiples causas y, en numerosos casos, no es posible identificar un único factor responsable. Por eso, el estudio del microbioma aparece como una nueva línea de investigación que busca comprender mejor qué sucede en el organismo de ambos integrantes de una pareja.

De todos modos, los propios investigadores llaman a evitar conclusiones apresuradas. Que exista una asociación entre un determinado microbioma y menores tasas de éxito reproductivo no significa que modificar esas bacterias vaya a solucionar el problema de fertilidad.

Por esa razón, los autores no recomiendan utilizar antibióticos para intentar alterar el microbioma masculino o femenino con el objetivo de aumentar las probabilidades de embarazo. Tampoco existe evidencia suficiente a partir de este estudio para indicar una dieta específica con ese propósito.

La investigación abre, en cambio, una pregunta científica de mayor alcance: si el microbioma forma parte de la salud reproductiva de ambos integrantes de la pareja, su análisis podría convertirse en una herramienta complementaria para comprender algunos casos de infertilidad que hoy siguen sin una explicación clara.

El camino recién comienza. Los resultados deberán ser confirmados en poblaciones más amplias y diversas y, sobre todo, será necesario determinar si las alteraciones observadas son realmente capaces de modificar las probabilidades de embarazo o si funcionan únicamente como indicadores asociados a otros procesos biológicos.

Por ahora, el principal aporte del estudio es haber desplazado parte del foco hacia un territorio que durante mucho tiempo recibió menos atención: la salud reproductiva masculina y el ecosistema microscópico que acompaña a los espermatozoides.

Redacción
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