InicioEn ContextoLas seis claves que cambian el funcionamiento del Banco Central

Las seis claves que cambian el funcionamiento del Banco Central

La reforma aprobada por Diputados redefine el mandato de la autoridad monetaria, restringe su asistencia al Estado, modifica el régimen de sus autoridades y establece nuevas reglas para las utilidades, el balance y la administración de las reservas.

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central aprobada con media sanción en Diputados no se limita a prohibir el financiamiento monetario del Tesoro. El proyecto modifica distintos aspectos del funcionamiento de la autoridad monetaria y redefine su relación con el Estado.

El texto avanza sobre seis grandes áreas: el mandato del BCRA, la remoción de sus autoridades, el financiamiento al sector público, el régimen de utilidades, el saneamiento del balance y las reglas operativas vinculadas con las reservas.

El primer cambio es conceptual. La iniciativa establece que la misión única, primaria y fundamental del Banco Central será preservar el valor de la moneda. De esta manera, deja atrás la formulación incorporada en 2012, que además de la estabilidad monetaria contemplaba la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

El segundo eje es la independencia de las autoridades. El proyecto fija causales taxativas para remover a los integrantes del directorio y establece que una eventual destitución requerirá un decreto del Poder Ejecutivo acompañado por la aprobación de ambas cámaras del Congreso con una mayoría especial de dos tercios de los miembros presentes. También elimina la intervención de una comisión bicameral prevista en el régimen vigente.

El tercer punto es probablemente el de mayor impacto sobre la política monetaria: el cierre de las vías de financiamiento del Estado mediante el Banco Central. La reforma deroga los adelantos transitorios al Tesoro y prohíbe los préstamos al Gobierno nacional, las provincias, la Ciudad de Buenos Aires y los municipios. También impide la compra directa de títulos públicos en el mercado primario.

El proyecto busca además terminar con determinadas herramientas heredadas de esquemas anteriores. Entre ellas aparece la eliminación del concepto de reservas de libre disponibilidad y la revisión de instrumentos como las Letras Intransferibles que permanecen en el activo del Banco Central. Según los fundamentos de la iniciativa, estas modificaciones apuntan a evitar que las reservas internacionales sean utilizadas como fuente de financiamiento del Tesoro.

El cuarto eje alcanza a las utilidades del Banco Central. La nueva redacción establece que sólo podrán transferirse al Estado utilidades realizadas y líquidas, y excluye los resultados derivados de variaciones del tipo de cambio o del valor del oro. El objetivo es evitar que diferencias contables sean consideradas ganancias disponibles para el Tesoro.

El quinto punto está relacionado con el saneamiento del balance. El proyecto establece un régimen transitorio vinculado con las Letras Intransferibles y los adelantos transitorios que el Estado mantiene con el BCRA. Parte de los resultados podrá destinarse a cancelar esas obligaciones y recomponer la situación patrimonial de la entidad.

El sexto eje concentra los cambios sobre las reservas y las operaciones del Banco Central. El proyecto habilita a la entidad a operar con títulos públicos, divisas y otros activos financieros para fines de regulación monetaria, cambiaria, financiera y crediticia, bajo condiciones de mercado. También incorpora la inembargabilidad de los activos que integran las reservas y contempla la posibilidad de utilizarlos como garantía en operaciones propias de banca central.

Ese último punto fue precisamente el que provocó uno de los momentos de mayor tensión durante la sesión de Diputados. La oposición reclamó que el artículo vinculado con las reservas fuera votado de manera separada y nominal. El oficialismo, en cambio, avanzó con la votación por capítulos.

La importancia de la reforma, por lo tanto, no está solamente en la prohibición de emitir para financiar al Tesoro. El proyecto busca establecer un nuevo marco institucional para el Banco Central, con un mandato más acotado, mayores restricciones para asistir financieramente al Estado y nuevas reglas para preservar su patrimonio y sus reservas.

La media sanción representa el primer paso. El Senado tendrá ahora la responsabilidad de discutir si ese nuevo esquema se convierte definitivamente en la norma que regirá a la autoridad monetaria.

Redacción
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