Un infarto y sus consecuencias cambiaron este lunes la situación judicial de Julio De Vido. La Cámara Federal de Casación Penal le concedió la prisión domiciliaria al exministro de Planificación y revocó la decisión del Tribunal Oral Federal que se la había negado. El TOF 4 dispuso el traslado de manera inmediata.
La resolución de los jueces Carlos Mahiques, Mariano Borinsky y Guillermo Yacobucci se apoyó en el cuadro de salud del exfuncionario, de 76 años: el 1 de abril sufrió un infarto que derivó en una angioplastia con colocación de stent, y los informes del Cuerpo Médico Forense determinaron que presenta un «alto riesgo cardiovascular». A eso se suman diabetes insulinodependiente, fibrilación auricular persistente e hipertensión arterial. Los médicos forenses fueron categóricos: sin los cuidados médicos necesarios, «el entorno carcelario se consideraría un lugar inadecuado para su alojamiento, incrementando el riesgo de descompensaciones y de la aparición de trastornos irreparables para su salud». Casación concluyó que la cárcel de Ezeiza no puede garantizar esa atención. También le encomendó al juez de ejecución que mantenga un control periódico sobre De Vido.
El exministro cumple una condena de cuatro años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por su responsabilidad en la Tragedia de Once. El TOF N°4 determinó en 2018 que De Vido no controló el uso de los fondos públicos destinados a la concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA), que operaba la línea Sarmiento, pese a los reiterados informes que alertaban sobre el mal funcionamiento del servicio. Casación ratificó esa condena y en 2024 la Corte Suprema confirmó su responsabilidad penal, aunque ordenó revisar la pena, que finalmente quedó en cuatro años.
La Tragedia de Once ocurrió el 22 de febrero de 2012, cuando una formación del tren Sarmiento no logró frenar al llegar a la estación terminal. El accidente dejó 51 muertos y más de 700 heridos.



