El proceso de extradición de “Pequeño J”, uno de los acusados centrales por el triple crimen de Florencio Varela, entró en su etapa final y ya tiene un plazo estimado para concretarse: hasta 30 días para su traslado a la Argentina.

Se trata de Tony Janzen Valverde Victoriano, detenido en Perú, donde las autoridades confirmaron que se encuentra en condiciones de ser enviado al país. La instancia actual ya no es de análisis judicial, sino de ejecución, luego de que la Justicia peruana avalara el procedimiento.

El avance se dio tras un trabajo coordinado entre organismos de ambos países, con intervención de Interpol, y bajo la órbita del juez, Jorge Ernesto Rodríguez, a cargo del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°2 de Morón. Desde ese despacho también se impulsó una ampliación del pedido de extradición para incorporar nuevos delitos surgidos durante la investigación.

Valverde Victoriano está imputado por homicidio agravado por premeditación, ensañamiento, alevosía y violencia de género, en una causa que investiga los asesinatos de Lara Gutiérrez, Brenda del Castillo y Morena Verdi. Para la Justicia, su rol dentro del caso es clave y lo ubica como parte de una estructura criminal.

En ese entramado aparece también la figura de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias “Señor J”, señalado como un eslabón superior en la organización y como presunto responsable de haber impartido las órdenes que derivaron en los crímenes.

Tras los asesinatos, el acusado huyó del conurbano bonaerense y fue capturado más de diez días después en Pucusana, al sur de Lima, luego de un operativo de búsqueda internacional. Desde entonces permanece detenido en el Penal de Nuevo Imperial, en Cañete.

El proceso de extradición había sido solicitado por la Argentina en septiembre, pero el imputado se negó a entregarse de manera voluntaria, lo que obligó a avanzar por la vía formal en la Justicia peruana. Con la intervención de la Corte Suprema de ese país, el trámite logró destrabarse y avanzar hasta su instancia actual.

A partir de ahora, el foco está puesto en la coordinación logística y diplomática para concretar el traslado. El avance del proceso marca un punto de inflexión en la causa: la posibilidad de que uno de los acusados principales sea finalmente llevado a juicio en la Argentina.