El Congreso nacional inicia este lunes el período de sesiones extraordinarias, convocado por el presidente Javier Milei, con la reforma laboral como el principal objetivo político del oficialismo. El temario se extenderá hasta el 27 de febrero, pocos días antes de la apertura de un nuevo período ordinario el 1 de marzo.

En el Senado, el proyecto vinculado al mundo del trabajo atraviesa horas clave. La iniciativa ya cuenta con dictamen de mayoría, pero aún no logró ser tratada en el recinto, luego de que a fines del año pasado el Gobierno priorizara la aprobación del Presupuesto 2026, finalmente sancionado antes del cierre de 2025.

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich, fijó como fecha tentativa de sesión el miércoles 11 de febrero, aunque el oficialismo también evalúa una alternativa para el día 12. En ese marco, mañana habrá una reunión decisiva entre Bullrich y los jefes de las bancadas dialoguistas, que reúnen 23 votos considerados determinantes para que la reforma avance.

Durante las últimas semanas, el oficialismo recopiló observaciones de sectores aliados y mantuvo reuniones técnicas para ajustar el texto. Las modificaciones propuestas quedaron ahora bajo análisis del ministro de Economía, Luis Caputo, lo que añade incertidumbre sobre el contenido final que podría llegar al recinto.

Con un interbloque propio de 21 senadores, el oficialismo necesita 37 votos para habilitar el debate, por lo que depende del acompañamiento de la UCR, el PRO y bloques provinciales que no siempre responden de manera lineal a los gobernadores. Al menos una fuerza del interior ya anticipó su apoyo, pero el resultado final sigue abierto.

En paralelo, la discusión por la reforma laboral convive con tensiones federales, especialmente por el impacto fiscal y la caída de recursos que alertan varias provincias. Aunque desde el Ejecutivo relativizan esos efectos, el tema aparece como uno de los principales focos de resistencia silenciosa dentro de la Cámara alta.

Además de la reforma laboral, el temario de extraordinarias incluye cambios en la Ley de Glaciares, el acuerdo Mercosur–Unión Europea y el pliego de Fernando Iglesias como embajador político, todos proyectos que implican negociaciones complejas en comisiones y disputas internas por espacios de poder.

Con este escenario, el Gobierno enfrenta en el Senado una prueba decisiva para medir su capacidad de articulación política en un Congreso donde sigue siendo minoría y donde cada voto puede definir el rumbo de su agenda legislativa.

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