Isabel Reyna dejó la causa tras más de seis meses sin resultados. El expediente quedó en manos de la Fiscalía General, pero no hay pistas firmes sobre el paradero del niño de 3 años.

La fiscal Isabel Reyna, quien encabezaba la investigación por la desaparición de Lian Gael Flores Soraide, presentó su renuncia luego de más de medio año sin avances en el caso. El pequeño, de 3 años, fue visto por última vez el 22 de febrero en Bell Ville, en el sudeste de Córdoba, y desde entonces su paradero sigue siendo un misterio.

La dimisión fue confirmada por el abogado de la familia, Darío Baggini, quien señaló que Reyna formalizó su apartamiento en las últimas horas. A partir de ahora, la causa quedará bajo la órbita de la Fiscalía General de Córdoba, con el fiscal Nicolás Gambini encargado de coordinar las tareas de oficina: declaraciones, análisis de pruebas y seguimiento procesal. Sin embargo, fuentes judiciales admiten que no hay operativos de campo en marcha ni indicios concretos para orientar la búsqueda.

Durante estos meses se barajaron distintas hipótesis, pero ninguna pudo sostenerse con pruebas firmes. El expediente se inició como un posible secuestro extorsivo, aunque esa línea está casi descartada: nunca hubo un pedido de rescate ni señales que indicaran que el niño estuviera con vida. Tampoco hay personas imputadas ni detenidas.

Entre las pistas investigadas estuvieron la presencia de un Volkswagen Suran gris, visto en la zona en los días previos; una camioneta Amarok blanca, propiedad de productores rurales, que fue peritada sin resultados positivos; y la figura de una curandera conocida como “la Abuelita”, que habría estado en la región antes de viajar a Jujuy. Ninguna de esas líneas permitió esclarecer el caso.

El abogado Baggini sostiene que no se puede descartar ninguna posibilidad: “O se trató de una red de trata con logística suficiente para llevarse un chico sin ser vista, o se trató de un accidente encubierto”.

La familia de Lian mantiene firme la convicción de que el niño fue llevado por alguien conocido. “No puede desaparecer de esa forma. Alguien lo hizo”, había dicho su padre, Elías Flores, en los primeros días de la investigación.

A más de seis meses, el paradero de Lian continúa siendo un enigma doloroso, y sus padres insisten en que la búsqueda no se detenga.