La conmemoración por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco tuvo su acto central en la Basílica de Luján, donde dirigentes de distintos sectores participaron de una misa que evidenció gestos de convivencia política.

Entre los asistentes se destacó la presencia del jefe de Gabinete Manuel Adorni y del gobernador Axel Kicillof, en una postal poco habitual de coincidencia institucional.

El evento comenzó a las 17 y reunió a representantes del oficialismo y la oposición en un mismo espacio, en homenaje a una figura que trascendió las fronteras políticas y religiosas.

No obstante, la ausencia de Victoria Villarruel marcó un contrapunto en la jornada. La vicepresidenta decidió no asistir al acto para evitar compartir escenario con funcionarios del Ejecutivo.

De acuerdo a versiones cercanas, Villarruel rechazó participar de una imagen conjunta que consideraba incómoda, aunque confirmó que rendirá su propio tributo al pontífice argentino.

Así, la misa en Luján combinó unidad simbólica y tensiones latentes, en una jornada atravesada por la memoria de Francisco y el peso de la coyuntura política actual.