Un operativo de la Policía de la Ciudad realizado en Caballito derivó en la incautación de casi 400 litros de ketamina líquida y la detención de un transportista. La sustancia, valuada en alrededor de US$1,5 millones, es un compuesto de uso médico que también circula en circuitos ilegales como droga recreativa.
La ketamina es un anestésico utilizado en medicina humana y veterinaria, desarrollado como alternativa a la fenciclidina. En contextos clínicos se emplea bajo control profesional, aunque en el mercado ilegal se distribuye en forma líquida o en polvo y se consume por distintas vías, lo que incrementa los riesgos asociados.
Entre sus efectos, se destaca su acción como droga disociativa, capaz de alterar la percepción, el estado de ánimo y la conexión con el entorno. En dosis elevadas puede provocar estados de despersonalización y desconexión profunda, conocidos como “agujero k”, caracterizados por confusión e inmovilidad.
Los efectos adversos a corto plazo incluyen mareos, somnolencia, alteraciones del habla, visión borrosa, náuseas y aumento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. El riesgo se incrementa cuando se combina con otras sustancias, especialmente opioides, lo que puede derivar en depresión respiratoria y situaciones potencialmente graves.
El consumo prolongado o abusivo está vinculado a problemas de memoria, ansiedad, depresión y episodios psicóticos, además de generar dependencia. Las secuelas pueden persistir incluso después de interrumpir su uso, según advierten organismos sanitarios.
En el plano físico, el uso reiterado también puede afectar el sistema urinario y renal, con cuadros como uropatía inducida por ketamina y lesiones vesicales. Especialistas señalan que estas complicaciones se registran con mayor frecuencia en consumidores habituales, lo que refuerza la preocupación por su circulación en ámbitos recreativos.


