El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 4 de San Isidro condenó a prisión perpetua a Rosalía Soledad Paniagua, tras considerarla responsable del asesinato del ingeniero Roberto Wolfenson, ocurrido en febrero de 2024 dentro de un barrio privado de Pilar. El fallo, firmado por los jueces Esteban Andrejin, Osvaldo Rossi y Victoria Santamaría Guglielmetti, coincidió con la solicitud de la fiscal Laura Capra, quien sostuvo que se trató de un homicidio perpetrado para ocultar un robo.
Según la acusación, Paniagua aprovechó su último día de trabajo como empleada doméstica —estaba cubriendo un reemplazo de 30 días— para sustraer objetos de valor de la vivienda. La fiscalía planteó que Wolfenson la sorprendió en plena maniobra y que, para evitar ser descubierta, la mujer lo atacó con un lazo o una soga hasta provocarle la muerte. Una cámara de seguridad resultó clave: muestra a la acusada guardando en su mochila un celular, un parlante bluetooth y un candelabro pertenecientes al ingeniero.
El crimen fue descubierto el 23 de febrero, cuando el profesor de piano de la víctima notó que no respondía a los llamados y avisó a la policía. Los efectivos encontraron el cuerpo en uno de los cuartos de la casa. El examen forense reveló hematomas en brazos y manos, cortes en el rostro y una profunda herida en el cuello, signos que confirmaron un ataque violento y la firme resistencia de la víctima. La autopsia determinó que la muerte ocurrió ese mismo día, poco después de las 13.
El caso también derivó en una causa paralela contra el médico legista Marcelo Rodríguez y un colega de la empresa de emergencias Vittal, quienes inicialmente aseguraron que Wolfenson había fallecido por un paro cardíaco. Esa apreciación, luego desmentida por la forense Silvina Aguirre, hizo que la escena del crimen no fuera preservada adecuadamente y se perdieran elementos de prueba. Ambos profesionales continúan bajo investigación mientras el expediente principal quedó cerrado con la condena a Paniagua.
