
El fútbol argentino llora la partida de Roberto Cejas, el santafesino que a los 30 años tuvo el privilegio de cargar en andas a Diego Armando Maradona durante la vuelta olímpica más icónica: la del Mundial de México 1986. Cejas falleció a los 68 años, dejando tras de sí una de las imágenes más reproducidas en la historia deportiva del país.
Su muerte fue confirmada por Silvia Zabala, cuñada de Cejas, con un emotivo mensaje en redes sociales: “Vuela alto, cuñado, ya están todos juntos. Descansá en paz, Roberto Cejas, y desde allá cuídennos a todos”.
Aquel 29 de junio de 1986, con el Estadio Azteca rendido ante el genio de Maradona y la consagración de la selección de Carlos Bilardo ante Alemania, Cejas saltó al campo entre banderas, gritos y emoción. Se cruzó cara a cara con Diego, intercambiaron una mirada, y sin mediar palabra lo alzó sobre sus hombros, convirtiéndose en parte de una postal eterna.
“Si querés que pase, no pasa. Si lo programás, no te sale”, recordaba años más tarde en una entrevista. “De repente me encontré con Maradona de frente… con la mirada me dijo ‘levantame’. Fue un segundo”.
Lejos de buscar fama, Cejas volvió a su vida simple en Santa Fe, donde trabajaba vendiendo revestimientos texturados, siempre humilde, siempre cercano, siempre hincha. Estuvo presente en varios mundiales, pero ninguno tan legendario como aquel.
Hoy, el fútbol lo despide no como un espectador, sino como un protagonista silencioso de una gloria irrepetible.


