La muerte de Daniel Oscar Buira, a los 55 años, generó conmoción en la escena del rock nacional, donde fue una figura clave como baterista de Los Piojos.
Integrante del grupo desde fines de los años 80, Buira formó parte del crecimiento de la banda hasta su separación en 2009, consolidándose como uno de sus pilares rítmicos.
Participó en discos emblemáticos como Chactuchac, Ay ay ay, Tercer arco, Azul y Verde paisaje del infierno, trabajos que marcaron a una generación y posicionaron al grupo como uno de los más convocantes del país.
Su estilo combinaba el rock con elementos de percusión latinoamericana, lo que lo convirtió en un referente dentro de su instrumento.
Tras la disolución de la banda, continuó su camino musical en proyectos diversos y desarrolló una intensa actividad como docente, especialmente en espacios de formación colectiva como la Escuela de Percusión La Chilinga.



