Las declaraciones de Guillermo Moreno delinean un mapa político particular dentro del peronismo, con definiciones que reordenan afinidades y tensiones.

El ex funcionario sorprendió al afirmar que podría votar a Victoria Villarruel si representara al peronismo, una postura que rompe con los alineamientos tradicionales del espacio.

Al mismo tiempo, profundizó sus críticas hacia Axel Kicillof, a quien excluyó del peronismo y ubicó dentro del universo progresista, marcando una diferencia conceptual que consideró determinante.

Según su visión, esa corriente comparte rasgos con el pensamiento de Javier Milei, lo que refuerza su planteo de una disputa ideológica de fondo más que meramente electoral.

En paralelo, reivindicó a La Cámpora como parte del peronismo, destacando su evolución y su identidad política consolidada, pese a los conflictos del pasado.

Finalmente, al referirse a Cristina Kirchner, subrayó su rol como líder de un sector relevante y planteó la necesidad de reencuentro interno, en un contexto de redefinición del movimiento.