El Huayracursor jaguensis, un saurópodo de cuello largo de hace más de 230 millones de años, fue encontrado a 3.000 metros sobre el nivel del mar en la precordillera riojana.

Un equipo de investigadores del CONICET anunció el descubrimiento del esqueleto casi completo de un Huayracursor jaguensis, un dinosaurio saurópodo que habría habitado la Tierra hace entre 230 y 225 millones de años.

El hallazgo se produjo a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en la Quebrada de Santo Domingo, sobre la precordillera de La Rioja, e incluyó el cráneo, varias vértebras y las cuatro extremidades, aunque sin las garras completas. Se estima que la criatura medía unos dos metros de largo y pesaba aproximadamente 18 kilos, un tamaño considerable para los primeros dinosaurios del Triásico Tardío.

El descubrimiento fue publicado en la revista Nature, donde el líder del equipo, Martín Hechenleitner, explicó que se trata de un hallazgo inusual y de gran relevancia, resultado de 10 años de excavaciones en un territorio inhóspito marcado por vientos fuertes, baja temperatura y paisajes espectaculares.

El nombre del dinosaurio, Huayracursor jaguensis, rinde homenaje al viento (“Huayra”) y a la proximidad con Jagüé, un antiguo pueblo de arrieros ubicado a 40 kilómetros de la Quebrada Santo Domingo.

Según los paleontólogos, Huayracursor pertenece al grupo de los sauropodomorfos primitivos, linaje de dinosaurios herbívoros de cuello largo que dio origen a gigantes como el Argentinosaurus y el Patagotitan. A diferencia de estos últimos, que alcanzaron tamaños colosales millones de años después, Huayracursor jaguensis era mucho más pequeño pero igualmente significativo para entender la evolución temprana de los saurópodos.

Los análisis indican que el hallazgo se agrupa dentro del clado Bagualasauria, junto a parientes que habitaron la región del actual Estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, consolidando así la preexistencia de estos herbívoros en Sudamérica durante el Triásico Tardío.

Este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la diversidad y evolución de los primeros dinosaurios y posiciona a La Rioja como un sitio clave para la paleontología argentina y mundial.