La muerte de Karen Ailén Donnarumma, una joven de 22 años que se desplomó tras salir de un pool en José C. Paz, quedó envuelta en dudas y contradicciones. Mientras la Justicia intenta reconstruir sus últimos movimientos, su madre, Tania, asegura que su hija no murió por causas naturales, sino que fue asesinada a golpes. “Mi hija no tuvo convulsiones. Estaba lastimada. Me la mataron”, expresó entre lágrimas.

La versión policial sostiene que Karen salió del local acompañada por un joven que había conocido esa misma noche, que vomitó varias veces y falleció por una presunta broncoaspiración. Pero para Tania, ese relato no encaja. “No me dijeron quién certificó la muerte ni si un médico la atendió. Me mandaron directo a la cochería cuando mi hija ya estaba fallecida”, relató. Ante la falta de respuestas, exigió una autopsia, convencida de que Karen pudo haber sido drogada o golpeada dentro o fuera del establecimiento.

La mujer denuncia además que pasaron tres días hasta que pudo ver el cuerpo y que debió insistir para acceder a las cámaras de seguridad. En una de esas grabaciones, afirma, se observa una pelea en la esquina del pool. “Parece que estaban atacando a mi hija. Yo tuve que pedir las imágenes porque no querían mostrarlas”, aseguró.

Otra pieza del rompecabezas es el acompañante de Karen, identificado como Jonathan, quien declaró que se había apartado para ir al baño y que, al salir, intentó intervenir en una confrontación. “No lo culpo a él ni al boliche. Solo quiero que se sepa la verdad. Hay testigos que dicen que la golpearon entre tres o cuatro”, dijo la madre.

La causa quedó en manos de la UFI Nº 18 de Morón, encabezada por el fiscal Rodrigo Suárez, quien ordenó peritajes y la autopsia, considerada clave para determinar si Karen murió por un cuadro médico o si fue víctima de un homicidio. Mientras avanza la investigación, Tania sostiene su pedido con una certeza que repite desde el primer día: “Quiero saber qué le pasó. Quiero justicia por mi hija”.