La Iglesia Católica volvió a expresar cuestionamientos a la política migratoria nacional y advirtió que los cambios implementados generan situaciones de vulnerabilidad para quienes buscan regularizar su situación en el país. El planteo surgió desde el Encuentro Nacional de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes y se suma a la tensión que mantiene el sector con el Gobierno.

Según señalaron, la reforma migratoria provoca incertidumbre en los procesos de regularización y cambios de categoría que pueden derivar en un temor constante a la expulsión. Desde la Pastoral sostuvieron que esa situación dificulta el acceso a derechos fundamentales como la documentación, la salud, la educación y el trabajo.

Además, expresaron preocupación por lo que describieron como un «rechazo infundado y arbitrario» hacia personas migrantes en los controles fronterizos y cuestionaron determinados operativos de fiscalización migratoria. En ese sentido, consideraron que algunas de esas acciones parecen responder más a una estrategia de comunicación política que a una política pública orientada a garantizar derechos.

El documento también puso el foco en las dificultades económicas y sociales que enfrentan los migrantes. Advirtieron que el acceso al empleo formal es cada vez más complejo y alertaron sobre los obstáculos para acceder a servicios de salud, especialmente en los casos de personas con discapacidad y sus familias.

La Pastoral también se refirió a quienes llegan a distintas regiones del país atraídos por oportunidades laborales, particularmente en actividades vinculadas a la explotación de hidrocarburos y al sector portuario. Según indicaron, muchas veces esas expectativas chocan con escenarios de precariedad y exposición a distintos tipos de abusos.

Frente a este panorama, reafirmaron el compromiso de acompañar a las familias migrantes y promover comunidades que no se limiten a la asistencia, sino que garanticen espacios de integración y protección de la dignidad humana. En ese marco, remarcaron la necesidad de reconocer a los migrantes como personas que aportan al desarrollo de las comunidades que los reciben.

Las críticas se conocieron pocos días después de las repercusiones generadas por el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante el Tedeum por el 25 de Mayo. En las últimas horas, el religioso volvió a reivindicar la importancia del diálogo y del respeto por la diversidad, y llamó a construir una convivencia basada en el encuentro y la fraternidad.