La Capilla Nuestra Señora de la Asunción es uno de los edificios más representativos de Villa La Angostura y un símbolo del patrimonio histórico y arquitectónico de la región. Su construcción comenzó en 1936 en el marco del Plan de Parques Nacionales y fue inaugurada el 11 de noviembre de 1938, pocos años después del acta fundacional de la localidad.

El diseño estuvo a cargo del arquitecto Alejandro Bustillo, quien imprimió en la obra una fuerte influencia de la arquitectura del norte de Europa, combinada con materiales típicos de la Patagonia.

Para su construcción se utilizaron piedras extraídas de la Península de Quetrihué y maderas nobles de la zona. El edificio, de 98 metros cuadrados, presenta una cubierta a varias aguas con tejuelas de alerce negras y una torre con campanario que se integra al paisaje.

Rodeada de pinos, cipreses y araucarias centenarias, la capilla se ubica sobre el Boulevard Nahuel Huapi, a pocos metros del lago.

Interior y valor artístico
El interior se caracteriza por su sencillez y calidez, con bancos de madera, revestimientos de revoque fino y un Vía Crucis que recorre sus paredes. Se destacan cuatro vitraux que iluminan el espacio y aportan valor estético al conjunto.

En el altar principal se encuentra un cuadro de la Inmaculada Concepción, donado en 1940 por la familia Lavallol. La obra, de autor anónimo de la Escuela Cuzqueña y datada en el siglo XVIII, representa a la Virgen María rodeada de símbolos bíblicos.

Durante su restauración entre 1997 y 1998 -realizada por Alejandro Bustillo, nieto del arquitecto original- se descubrió un detalle oculto: la figura de una escalera que simboliza el ascenso al cielo.

Historia religiosa y evolución
La capilla fue entregada en 1946 al párroco de San Martín de los Andes y posteriormente pasó a depender de la parroquia de San Carlos de Bariloche.

Con el paso del tiempo, el crecimiento de la comunidad derivó en su transformación: el 10 de abril de 1967 dejó de ser capilla para convertirse en parroquia.

Hoy integra el emblemático Camino de la Fe neuquino y continúa siendo un punto de encuentro espiritual, turístico y cultural en la región.