El juicio que investiga la muerte de Diego Maradona sumó un capítulo clave con la declaración de peritos que participaron en la autopsia. Los especialistas coincidieron en que el ex entrenador presentaba un cuadro de deterioro avanzado, con múltiples órganos afectados y signos compatibles con una agonía que se extendió en el tiempo.
Entre los hallazgos más impactantes, una anatomopatóloga confirmó que Maradona tenía edema cerebral, lo que indica una acumulación anormal de líquido en el cerebro. Este dato se integra a un cuadro más amplio de edema en distintas partes del cuerpo, evidenciando una descompensación generalizada.
El análisis del corazón reveló lesiones estructurales importantes, como fibrosis y alteraciones en las fibras musculares, junto con coágulos que se forman cuando el órgano comienza a fallar. Según los peritos, estos elementos son característicos de un proceso de insuficiencia cardíaca progresiva.
En paralelo, los pulmones mostraban signos de asfixia por acumulación de líquido, mientras que el hígado presentaba indicadores compatibles con cirrosis. Los riñones también estaban comprometidos, con daños que se desarrollan tanto en períodos prolongados como en lapsos cortos.
La conclusión de los expertos fue contundente: el cuadro no se originó de manera repentina, sino que respondía a una evolución previa. En ese contexto, la ausencia de alcohol o drogas en los análisis refuerza la relevancia de evaluar el tratamiento médico y las condiciones de cuidado que rodearon los últimos días del ex futbolista.




