Una salida de fin de semana en San Telmo terminó en tragedia: una joven de 18 años cayó desde el segundo piso de un edificio sobre la calle Defensa al 300 en la madrugada del domingo y falleció horas después en el Hospital Argerich. Las fuentes judiciales confirmaron que la víctima fue identificada como Matilda López Sanzetenea, de nacionalidad boliviana, e investigan las circunstancias de la caída.

Según el parte policial, Matilda fue trasladada con politraumatismos craneales y fue sometida a una intervención quirúrgica de urgencia, pero no logró recuperarse. Por disposición del juez Manuel de Campos y la Secretaría a cargo de la Dra. Tamara Martínez, la policía procedió a detener a un joven de 18 años que se encontraba en el lugar y clausurar el departamento para preservar la escena.

Fuentes oficiales señalaron que el detenido presentaba lesiones en la espalda compatibles con arañazos, y que por ese motivo se dispuso su aprehensión mientras avanza la pesquisa. La causa quedó en manos del juzgado interviniente, que ordenó medidas para reconstruir cómo se produjo el hecho.

La familia de la víctima sospecha que se trata de un femicidio. El padre de Matilda, Pablo López, contó que su hija había llegado a Buenos Aires a principios de año para estudiar Diseño de Imagen y Sonido en la UBA y que la relación con su pareja —también boliviana y de la misma edad— estaba marcada por episodios de control y violencia: persecuciones hasta la facultad, control de su teléfono y restricciones en la comunicación con amigas, según relató a la prensa. “Le pedí que terminara la relación porque me daba miedo por su vida”, expresó el padre, visiblemente conmocionado.

Mientras la fiscalía continúa con las pericias, los investigadores analizan cámaras de seguridad de la zona, recaban testimonios de testigos y esperan los resultados de los estudios forenses que puedan aclarar si la caída fue accidental, un hecho derivado de una pelea o si hubo intervención de terceros. Por el momento, el mecanismo exacto que provocó la caída y las responsabilidades penales —si las hubiere— siguen en investigación.

El caso reaviva en la ciudad el debate sobre la violencia de género entre jóvenes y la necesidad de mecanismos de prevención y contención para víctimas en situación de riesgo. Las autoridades judiciales mantienen todas las líneas de investigación abiertas hasta contar con pruebas que permitan una reconstrucción fehaciente de los hechos.