El Ministerio de Economía lanzará esta semana un bono en dólares que vence en 2029, en lo que representa el regreso formal a los mercados luego de siete años sin emisiones de este tipo. La operación será clave para medir el apetito de los inversores y también para aliviar los fuertes vencimientos que enfrenta el Tesoro a comienzos de 2026, particularmente los correspondientes a los títulos reestructurados durante la gestión de Martín Guzmán.
El instrumento, que se licita este miércoles, pagará intereses semestrales con un cupón del 6,5% anual y amortización íntegra al final del período. La intención oficial es obtener entre USD 1200 y USD 1500 millones, según estimaciones del mercado.
Una necesidad urgente: cubrir vencimientos
En enero la Argentina debe afrontar un pago cercano a USD 4300 millones entre capital e intereses por los bonos AL29 y AL30. Con la emisión local, el Gobierno buscará financiar alrededor de un tercio de esa obligación y evitar un nuevo uso de reservas del Banco Central, un compromiso que se trazó la gestión de Luis Caputo desde su llegada al Ministerio.
Además de los fondos que provengan del nuevo título, Economía prevé completar el pago con dinero del repo ofrecido por bancos internacionales, ingresos vinculados a la privatización de las represas del Comahue y nuevas operaciones de crédito que están en evaluación.
La prueba del mercado
Para los analistas privados, este lanzamiento funciona como una señal hacia los fondos globales sobre la estabilización financiera del país. Una buena demanda podría traducirse en una baja del riesgo país, que se mantiene por encima de los 600 puntos, a pesar de haber retrocedido después del cambio de gobierno.
Especialistas del sector señalan que “un ingreso relevante de inversores no residentes podría interpretarse como un ensayo general del regreso a los mercados internacionales”, algo que el propio Caputo planteó como objetivo a mediano plazo.
Reservas, FMI y la hoja de ruta oficial
La estrategia coincide con el intento del Gobierno de recomponer reservas sin volver a recurrir al Banco Central. El FMI insiste en el cumplimiento de metas, y mostrar una mejora en las arcas podría fortalecer la negociación con el organismo.
Desde consultoras privadas remarcan que esta emisión podría combinarse con otras operaciones financieras, incluida una posible recompra de deuda o un esquema de financiamiento respaldado con bancos del exterior.
El resultado, aseguran, será un termómetro real de cómo ven los inversores el rumbo económico en esta nueva etapa.



