
Cada persona es, en el fondo, una historia que se cuenta a sí misma. No nacemos con una identidad escrita: la vamos tejiendo con palabras, recuerdos y significados. Lo mismo sucede con los pueblos. También una sociedad necesita un relato para reconocerse, para entender quién es, de dónde viene y hacia dónde quiere ir.
En Argentina, nuestro relato colectivo parece haberse llenado de grietas, reproches y nostalgias. Nos contamos que “todo tiempo pasado fue mejor” o que “nada va a cambiar”, y sin darnos cuenta, esas frases se vuelven profecías que nos amarran al desencanto. Repetimos los relatos heredados como si fueran verdades inevitables, cuando en realidad son interpretaciones: espejos que elegimos mirar.
Pero si la realidad que vivimos no es más que una interpretación, entonces siempre hay una puerta abierta. Podemos mirar distinto.
Podemos contarnos de nuevo. Cambiar el relato no significa negar la historia, sino resignificarla; elegir palabras que convoquen en lugar de dividir, que nos devuelvan la posibilidad de crear algo juntos.
Cada vez que alguien decide no repetir el cinismo, cada vez que un gesto reemplaza una queja, un pequeño hilo nuevo se suma al tejido del país que podríamos ser. Tal vez el futuro no se construya con grandes discursos, sino con relatos íntimos que se animan a creer en lo que aún no existe.
Porque al final, somos lo que decimos de nosotros mismos. Y quizás haya llegado el momento de contarnos otra Argentina, más justa, más amable, más posible.
¿Qué historia estás dispuesto a narrar hoy?
Autor: Ariel D. Gabrielli, con más de dos décadas dedicadas al desarrollo humano y organizacional, combina creatividad, neurociencia y metodologías ágiles para acompañar procesos de innovación y cambio cultural. Certificado como Agile Coach, ha impulsado programas de liderazgo, coaching y gestión en diversas instituciones públicas y privadas. Su enfoque integra la educación creativa y la agilidad como motores de transformación personal y colectiva.



