El fútbol argentino está de luto por la muerte de Antonio Ubaldo Rattín, una de las grandes figuras de la historia de Boca Juniors y la Selección Argentina. El exfutbolista falleció durante la mañana de este sábado 11 de julio a los 89 años, según se conoció en las últimas horas.
Nacido el 16 de mayo de 1937, Rattín construyó toda su carrera profesional con la camiseta de Boca. Debutó en Primera División en 1956, con 19 años, y permaneció durante 14 temporadas en el club de la Ribera, hasta su retiro en 1970.
Con 1,90 metros de altura, se desempeñaba como mediocampista central y se convirtió en uno de los grandes referentes del equipo por su presencia física, personalidad y capacidad de liderazgo. Disputó 382 partidos, convirtió 28 goles y conquistó seis títulos con Boca, además de disputar la final de la Copa Libertadores de 1963.

Su identificación con el club fue tan profunda que recibió el apodo de «el alma de Boca». Rattín desarrolló toda su trayectoria como futbolista profesional en la institución xeneize y, en 2015, fue homenajeado con una estatua en el Museo de la Pasión Boquense, en La Bombonera.
La Selección Argentina también tuvo a Rattín como uno de sus principales referentes durante la década del 60. Defendió la camiseta albiceleste durante diez años y participó de los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. En la cita disputada en territorio británico fue el capitán del seleccionado nacional.
La expulsión que marcó la historia de los Mundiales
Uno de los episodios más recordados de su carrera ocurrió el 23 de julio de 1966, durante los cuartos de final del Mundial de Inglaterra. Argentina enfrentaba al seleccionado local en Wembley cuando el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó a Rattín por protestar una decisión.
El capitán argentino cuestionó la sanción y se negó durante varios minutos a abandonar el campo de juego. La dificultad para comunicarse con el árbitro por la diferencia de idiomas expuso la necesidad de crear un sistema universal para informar las sanciones dentro de un partido.
Aquel episodio fue uno de los antecedentes que impulsaron la creación de las tarjetas amarilla y roja en el fútbol. El árbitro inglés Ken Aston desarrolló posteriormente el sistema inspirado en los colores de los semáforos, que comenzó a utilizarse en los Mundiales desde México 1970.
La imagen de Rattín abandonando Wembley quedó grabada en la historia del fútbol argentino y se convirtió, además, en uno de los primeros capítulos de la histórica rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra.
Tras su retiro como jugador, Rattín inició una etapa como entrenador y llegó a dirigir a Boca Juniors, además de otros equipos del fútbol argentino. También tuvo actividad política y ocupó una banca como diputado nacional entre 2001 y 2005.
Antonio Ubaldo Rattín murió a pocas horas del partido entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026. El fútbol nacional despide así a uno de sus grandes capitanes, un jugador que construyó toda su carrera en Boca y cuyo nombre quedó ligado para siempre a la historia de la Selección Argentina y de las Copas del Mundo.

