El cine argentino despide a Luis Puenzo, uno de sus máximos exponentes, quien falleció a los 80 años. La noticia fue confirmada por Argentores, que expresó su pesar por la pérdida de un referente indiscutido de la cultura nacional.
Su nombre quedó grabado en la historia gracias a “La historia oficial”, el film que en 1986 logró el primer Oscar para la Argentina. La película, centrada en las consecuencias de la última dictadura, se convirtió en un símbolo de memoria y denuncia.
El reconocimiento internacional no se limitó a ese galardón. La obra también fue premiada en el Festival de Cannes, obtuvo el Globo de Oro y múltiples distinciones que consolidaron a Puenzo como un director de proyección global.
Antes de su consagración, había iniciado su carrera en la publicidad, donde desarrolló habilidades narrativas que luego trasladó al cine. Su debut en largometrajes fue en 1973, marcando el inicio de una trayectoria en constante evolución.
Con el paso de los años, dirigió producciones de gran envergadura como “Gringo viejo”, con figuras internacionales, y adaptaciones literarias como “La peste”, reafirmando su versatilidad como realizador.
También tuvo una participación clave en el fortalecimiento del sector audiovisual. Fue uno de los impulsores de la Ley de Cine y ocupó la presidencia del INCAA, desde donde promovió políticas para el crecimiento de la industria.
La muerte de Puenzo deja un vacío en el cine argentino, pero su obra continúa vigente como testimonio de una mirada comprometida, profunda y universal.




