La banda punk nacida en Düsseldorf anunció que regresará a la Argentina en octubre de 2026 para realizar su última serie de conciertos en el país. Será una despedida atravesada por más de tres décadas de encuentros con un público que dejó de ser simplemente una audiencia para convertirse en parte de la identidad del grupo.
El recorrido tendrá tres estaciones: Tandil, el 5 de octubre; Rosario, el 7; y Buenos Aires, el 10, donde tocarán en el Movistar Arena. La gira lleva un nombre que resume buena parte de ese vínculo: “Fútbol, Asado, Vino y Adiós Amigos”.

El primer concierto argentino de Die Toten Hosen fue en 1992. Desde entonces, la banda regresó 16 veces y ofreció más de 45 shows en distintas ciudades. En ese camino compartió escenarios, recorrió miles de kilómetros y construyó una relación particularmente intensa con el público local.
La propia banda explicó que la decisión de despedirse llegó después de años de actividad y con la intención de hacerlo mientras todavía se encuentran en plena forma. En su mensaje para los seguidores argentinos, recordó que desde aquel primer concierto el país se convirtió en su “segundo hogar”.
No se trata solamente de una frase de despedida. La Argentina aparece en la historia de Die Toten Hosen asociada al fútbol, los viajes, los conciertos y las amistades que fueron creciendo alrededor de la música.
También están los recuerdos de aquellos primeros años, cuando el punk alemán encontraba en el público argentino una recepción especialmente apasionada, y las sucesivas visitas que llevaron al grupo por clubes, festivales y grandes escenarios.
La última etapa de ese recorrido tendrá tres capítulos.
Tandil abrirá la despedida el 5 de octubre, en el Club Unión y Progreso. Dos días después será el turno de Rosario, en Bioceres Arena. El cierre será el 10 de octubre en el Movistar Arena de Buenos Aires.
Después de más de tres décadas, Die Toten Hosen no volverá a la Argentina para comenzar otra gira.
Volverá para cerrar una historia que empezó en 1992 y que, entre canciones, kilómetros, fútbol, encuentros y escenarios, terminó convirtiendo a un país situado a miles de kilómetros de Düsseldorf en una parte inseparable de su propio recorrido.

