
Autor: Ariel Gabrielli, Licenciado en Creatividad Educativa | Diseñador de Procesos Transformacionales | Agile Coach
Hay personas que se vuelven expertas en resolver la vida ajena. Saben escuchar, contener, dar consejos, acompañar. Parecen tener una brújula especial para orientar a quienes están perdidos. Y, sin embargo, cuando se trata de mirar su propio dolor, esa brújula se apaga.
Ayudar al otro puede convertirse en un refugio. Una manera elegante -y socialmente aceptada- de evitar lo que nos duele. Mientras estamos ocupados sosteniendo problemas ajenos, no tenemos que enfrentar los nuestros. Es casi perfecto: recibimos reconocimiento, afecto, gratitud… y al mismo tiempo mantenemos a distancia lo que no sabemos cómo resolver.
Pero toda fuga tiene un costo. Porque en algún momento, después de tanto ocuparnos de todos, aparece el cansancio. Una especie de vacío que no se llena con agradecimientos ni con el papel de “salvador”. Y ahí se vuelve evidente: ayudar
compulsivamente no es generosidad, es una forma de anestesia emocional.
No se trata de dejar de acompañar a otros. Se trata de asumir que a veces lo hacemos para evitar un encuentro más íntimo y más incómodo: con nosotros mismos. Cuando entendemos esto, la ayuda cambia de forma. Deja de ser un escape y se vuelve un acto consciente. Dejamos de vivir para apagar incendios ajenos y comenzamos a mirar el nuestro.
El desafío es simple, aunque no fácil: animarnos a sostener nuestro dolor sin convertirlo en una agenda de rescates eternos. Porque cuando podemos cuidarnos, la ayuda deja de ser una huida y vuelve a ser lo que siempre debió ser: un gesto libre, humano y verdadero.
Autor: Ariel D. Gabrielli, con más de dos décadas dedicadas al desarrollo humano y organizacional, combina creatividad, neurociencia y metodologías ágiles para acompañar procesos de innovación y cambio cultural. Certificado como Agile Coach, ha impulsado programas de liderazgo, coaching y gestión en diversas instituciones públicas y privadas. Su enfoque integra la educación creativa y la agilidad como motores de transformación personal y colectiva.




