
Luego de que la Justicia de Salta condenara a 10 años de prisión a Marina Tondini de Jiménez por abusar sexualmente de su nieto durante siete años, la víctima rompió el silencio y se refirió públicamente al fallo. El hombre, hoy de 31 años, aseguró sentirse conforme con la sentencia y brindó un crudo testimonio sobre el calvario que atravesó durante su infancia.
“Para mí es muy doloroso, me costó mucho poder hablarlo. Sentí mucha vergüenza durante mucho tiempo. No sabía ni cómo manejarlo”, relató la víctima. Según explicó, los abusos comenzaron cuando tenía 10 años y se extendieron hasta los 17, en un contexto familiar que le dificultó durante años poder denunciar lo ocurrido.
En su declaración, el joven recordó el inicio de los ataques: “La primera vez fue a los 10 años y fue muy fuerte, porque ella empezó con manoseos y cosas que yo en su momento naturalicé. Me decía que no tenía que contar nada porque íbamos a tener un problema”.
La mujer condenada, histórica directora del Ballet Salta, es la madre del padre de la víctima. En ese sentido, el denunciante se refirió al impacto que la causa tuvo en su familia y, especialmente, en su padre. “Está destruido. Nunca lo vi mal en mi vida. Siempre fue una persona que, si estaba mal, no se le notaba. Debe haber sido la única vez que lo vi tan destruido”, afirmó.
Según su relato, su padre llegó a confrontar a Tondini de Jiménez, quien minimizó los hechos: “Él la fue a enfrentar y ella le dijo que había pasado, pero una vez”.
a denuncia y el proceso judicial
La causa penal se inició en junio de 2022, cuando el joven realizó la denuncia en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires. En su declaración formal, identificó los abusos ocurridos durante siete años, principalmente cuando visitaba a su abuela y se quedaba a dormir en su casa, en la ciudad de Salta.
De acuerdo con fuentes del caso, los ataques sucedieron en reiteradas ocasiones: algunas veces cuando estaban solos en el domicilio y otras durante la noche, mientras el resto de la familia dormía. El denunciante también declaró que los abusos continuaron durante vacaciones compartidas en Mar del Plata, y que su abuela lo amenazaba de manera constante para evitar que contara lo sucedido.
