Neuquén avanza en un proyecto que apunta a intervenir en un punto clave del sistema sanitario: cómo se decide qué tecnologías incorporar, de qué manera utilizarlas y con qué criterios. La iniciativa propone crear una Agencia de Evaluación y Desarrollo de Tecnologías de Salud para ordenar esas decisiones bajo parámetros técnicos y de equidad.

El proyecto, impulsado por el gobernador, Rolando Figueroa, fue presentado en la Legislatura y ya comenzó a ser analizado en comisión. Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es fortalecer la capacidad del Estado para responder a un escenario donde las tecnologías sanitarias son cada vez más complejas y costosas.

La propuesta parte de una definición amplia de tecnología sanitaria. No se limita a medicamentos, sino que incluye vacunas, dispositivos, estudios diagnósticos, prótesis, procedimientos médicos, sistemas de información y herramientas digitales. Esto implica que las decisiones no solo alcanzan a qué se compra, sino a cómo se organiza la atención.

En ese marco, la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) aparece como el eje central. Se trata de un proceso que permite analizar la seguridad, efectividad, impacto y aplicabilidad de cada tecnología, con el objetivo de evitar decisiones fragmentadas o condicionadas por urgencias coyunturales.

El proyecto también incorpora el desarrollo de tecnologías digitales aplicadas a la salud, como historia clínica electrónica, telemedicina y receta digital. El desafío, en este caso, no es solo incorporar herramientas, sino garantizar su integración, seguridad y trazabilidad dentro del sistema.

Desde el Ministerio de Salud remarcan que la iniciativa no apunta a sumar estructura burocrática, sino a institucionalizar capacidades que ya existen en la provincia, dándoles mayor formalidad, continuidad y transparencia.

La creación de la Agencia permitiría establecer criterios comunes para todo el sistema, orientando tanto la incorporación como el uso y la evaluación de tecnologías. La apuesta es pasar de decisiones aisladas a una lógica más integrada y planificada, con impacto directo en la calidad de atención.

En ese sentido, el proyecto se inscribe en una agenda más amplia que busca fortalecer la calidad y la seguridad sanitaria, promoviendo prácticas más seguras y centradas en las personas.

Si se aprueba, la ley abrirá una nueva etapa en la gestión del sistema de salud provincial: la de contar con una herramienta técnica para definir, con evidencia y criterios claros, qué tecnologías forman parte de la atención y bajo qué condiciones.