La Navidad en la ciudad de Buenos Aires estuvo marcada por una sorpresiva invasión de bichos voladores que desconcertó a vecinos de distintos barrios. En patios, piletas y alrededor de las luces, comenzaron a aparecer insectos de gran tamaño y aspecto similar al de una cucaracha, generando alarma y múltiples consultas sobre su origen y los riesgos para la salud.
Según explicó el entomólogo Horacio Walantus, se trata de belostomátidos, conocidos popularmente como chinches de agua. El especialista llevó tranquilidad al aclarar que no se alimentan de sangre, no transmiten enfermedades y no representan un problema sanitario. Sin embargo, advirtió que pueden picar si se sienten amenazados, una defensa que provoca un dolor intenso pero pasajero, similar al de una quemadura, sin efectos venenosos.
Estos insectos son habitantes habituales de ambientes acuáticos como lagunas, arroyos y ríos, pero cuentan con la capacidad de volar largas distancias. En la ciudad suelen concentrarse cerca de la luz, atraídos por faroles, reflectores o el resplandor de las viviendas, y pueden terminar en piletas o patios. Su llegada masiva está relacionada con condiciones climáticas particulares, como lluvias intensas tras períodos prolongados de sequía, que favorecen la eclosión simultánea de grandes cantidades de huevos.
Walantus recomendó no manipularlos con las manos y evitar aplastarlos, ya que al sentirse en peligro reaccionan picando. En el caso de encontrarlos en piletas, sugirió retirarlos con una red y mantener distancia. También explicó que la presencia de estas especies se vincula al avance urbano sobre ambientes naturales, lo que provoca encuentros cada vez más frecuentes entre las personas y la fauna silvestre.
Lejos de ser solo una molestia, el especialista destacó un dato clave: las chinches de agua cumplen un rol positivo en el ecosistema. Se alimentan de larvas de mosquitos y otros insectos considerados plaga, ayudando a controlar su proliferación. “Son aliadas”, subrayó, al señalar que su presencia contribuye a mantener el equilibrio natural, aun cuando su aparición repentina genere sorpresa y temor.



