Leandro Paredes puso en ventaja a Boca en el superclásico. Luego de un penal cometido por Lautaro Rivero (mano en el área en el final del primer tiempo) el equipo de Claudio Úbeda se puso 1-0 con una definición bárbara en la edición #266 del partido más atrayente del fútbol argentino. Antes, Miguel Merentiel se había perdido un gol clave tras un pase del campeón del mundo. En el local, salió lesionado Sebastián Driussi.

La acción que derivó en el gol llegó en la última jugada del primer tiempo. Tras una gran habilitación de tres dedos de Paredes, Miguel Merentiel ganó la espalda de la defensa y sacó una volea que impactó en la mano derecha de Lautaro Rivero.

En primera instancia, el árbitro Darío Herrera no sancionó la infracción, lo que generó el inmediato reclamo de los jugadores de Boca. Sin embargo, desde el VAR, Héctor Paletta lo convocó a revisar la jugada.

Tras observar las imágenes, Herrera cambió su decisión y marcó penal para el conjunto visitante. Desde los doce pasos, Paredes no falló: definió con precisión y desató el festejo con el icónico gesto que remite a una de las celebraciones más recordadas en la historia del clásico.

El gol rompió la paridad de un primer tiempo trabado y le dio un cierre caliente a la etapa inicial, en una nueva edición del Superclásico que volvió a tener todos los condimentos.