El máximo representante diplomático de Irán en el país, Mohsen Soltani Tehrani, abandonó el país tras ser declarado “persona non grata” por el Gobierno de Javier Milei.

La salida se concretó dentro del plazo de 48 horas establecido por la Cancillería, según confirmó el canciller Pablo Quirno, quien ratificó que el diplomático ya no se encuentra en territorio nacional.

La decisión del Ejecutivo se produjo luego de que la representación iraní difundiera un comunicado con críticas hacia la administración argentina por la inclusión de la Guardia Revolucionaria Islámica en el registro de organizaciones vinculadas al terrorismo.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores señalaron que las declaraciones del régimen iraní contenían “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes”, además de constituir una injerencia en asuntos internos del país.

El episodio marca un punto de inflexión en la relación bilateral y se inscribe en la política exterior del Gobierno, alineada con Estados Unidos e Israel en el escenario internacional.

En ese marco, la administración Milei considera que la expulsión es un paso previo a una eventual ruptura diplomática con Teherán, al que responsabiliza por los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA.

Como parte de esa estrategia, la inclusión de la Guardia Revolucionaria implica también medidas concretas, como el congelamiento de activos y la prohibición de operar en el sistema financiero argentino.

Desde Irán, en tanto, cuestionaron la decisión y advirtieron que afectará gravemente las relaciones bilaterales, calificándola como un “error estratégico”.