En el marco de una visita al Centro de Monitoreo de Visa Argentina, Javier Milei volvió a dejar en claro cuál es el eje conceptual de su gestión: menos Estado, menos impuestos y más protagonismo del sector privado.
Durante su discurso, el Presidente sostuvo que la inversión es el motor que mejora los servicios y eleva el bienestar general, y aseguró que el rumbo adoptado por su gobierno está generando el clima necesario para que las empresas apuesten por el país.
“La inversión fomenta la competencia y eso se traduce en mejores servicios para los consumidores”, afirmó. Según explicó, cuando el dinero circula con mayor eficiencia y a menor costo, la economía se dinamiza y más personas pueden beneficiarse de las transacciones y del crédito.
Milei celebró la decisión empresarial vinculada a Prisma, Upay y Texpert, en el marco de una estrategia que busca fortalecer la infraestructura de pagos digitales, incorporar tecnologías como la tokenización y la autenticación biométrica y acelerar soluciones innovadoras.
“Esto le va a mejorar la vida a los argentinos”, señaló, al tiempo que vinculó esa apuesta al contexto económico que, según su mirada, hoy ofrece la Argentina tras las primeras reformas implementadas.
El mandatario volvió a reivindicar el capitalismo de libre empresa, al que definió como “el invento más revolucionario jamás creado por el hombre”, y reiteró que el sector privado es “el único generador genuino de riqueza”.
En uno de los pasajes más enfáticos de su intervención, insistió en que desregular y abrir la economía abarata el traspaso del dinero, mientras que regular en exceso “lo encarece al introducir incertidumbre”.
Pero el momento más contundente llegó cuando profundizó su visión sobre la propiedad privada. “Cada vez que bajamos impuestos, cada vez que bajamos la inflación y cada vez que desregulamos, estamos devolviendo la propiedad privada”, sostuvo.
Para Milei, la carga impositiva implica una afectación directa sobre los ingresos de los ciudadanos. En ese sentido, calificó a los impuestos como “el robo directo” y comparó al Estado con “un ladrón estacionario”, reafirmando así una de las ideas centrales de su discurso político.
Finalmente, el Presidente subrayó que su objetivo es consolidar un país con reglas claras, previsibilidad y respeto implacable por la propiedad privada, condiciones que -según expresó- son indispensables para recuperar lo que denominó la “época dorada” de la Argentina.




