El Banco Central movió fichas en la previa de la nueva licitación en dólares del Gobierno y sorprendió al mercado con dos disposiciones que apuntan a facilitar la demanda del bono y, al mismo tiempo, cerrar la puerta a maniobras cambiarias. Las medidas se conocieron a través de las comunicaciones A8360 y A8361 y buscan allanar el terreno para la reapertura del financiamiento en moneda dura.
En primer lugar, la autoridad monetaria abrió una ventana para que quienes hayan comprado divisas en el mercado oficial puedan participar de la colocación del nuevo título dolarizado. Esa posibilidad estaba vedada hasta ahora, como parte de las restricciones cruzadas implementadas en la previa electoral. Sin embargo, los inversores que entren a la suscripción tendrán que mantener los papeles sin venderlos contra pesos durante dos semanas, para impedir el clásico “rulo” entre dólares oficiales y otras cotizaciones.
Además, se habilitó la reinversión inmediata del capital y los intereses que se cobren por bonos del Tesoro o del propio Banco Central. La excepción alcanza incluso a quienes hayan accedido a dólares oficiales, siempre que la reinversión se realice dentro de los 15 días hábiles posteriores al pago de cupones o amortizaciones. En la práctica, esto permite que quienes cobren en enero puedan redirigir esos fondos de manera automática al nuevo instrumento.
La segunda medida apuntó directo a los movimientos de los bancos. El BCRA ajustó el régimen de posición global en moneda extranjera, que marca cuántos dólares netos pueden tener en cartera las entidades. La modificación equipara el tratamiento de los bonos soberanos Dollar Linked con las obligaciones negociables corporativas y reduce el plazo de espera para recomprar divisas en el mercado oficial cuando se venden títulos contra pesos. Hasta ahora, ese período podía estirarse hasta 300 días; desde ahora, se unifica en 90 días, tanto para deuda pública como privada colocada en licitación primaria.
Todo ocurre mientras el Gobierno afina detalles para salir nuevamente al mercado con un título en dólares bajo legislación local con vencimiento en 2029, que servirá para cubrir parte de los fuertes compromisos de enero, superiores a los US$4200 millones. La colocación estará abierta tanto a grandes jugadores como a inversores minoristas desde montos mínimos de US$1000. El papel ofrecerá un cupón del 6,5%, aunque el rendimiento final quedará definido según el precio que fije la licitación.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que el objetivo es captar alrededor de US$1000 millones a un costo inferior al 9%, un número que será seguido de cerca por los analistas para evaluar el apetito del mercado en esta nueva etapa del financiamiento en dólares.



