(BUENOS AIRES). Existen ferias que muestran productos. Hay otras, que buscan vender servicios. Y están aquellas que intentan algo más ambicioso: reunir en un mismo lugar las ideas, las empresas, el talento y las políticas que pueden modificar una matriz productiva.
EXPOCON 2026 parece jugar en esa última categoría.

La tercera edición de la exposición de Economía del Conocimiento tendrá lugar el jueves 3 y viernes 4 de septiembre en el Sheraton Tucumán, con una propuesta que busca consolidar a la provincia como uno de los principales puntos de encuentro del sector en el interior argentino.
El lanzamiento nacional se realizó en la Casa de Tucumán, en la Ciudad de Buenos Aires, y permitió conocer los principales ejes de una edición que tendrá a la innovación, la digitalización, el talento y la generación de oportunidades de negocio como protagonistas.

Organizada por el Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), con el acompañamiento del Ministerio de Economía y Producción del Gobierno de Tucumán, EXPOCON reunirá a empresas, startups, universidades, profesionales, cámaras empresariales, organismos públicos, estudiantes y referentes de distintas áreas vinculadas a la economía del conocimiento.
La propuesta combina conferencias magistrales, paneles, talleres, exposiciones y rondas de negocios. Pero detrás de esa agenda aparece un objetivo mayor: construir vínculos capaces de transformar conocimiento en empleo, inversiones, exportaciones y nuevas oportunidades para la región.
Una feria que busca conectar tecnología y producción
La definición ayuda a entender el espíritu del encuentro. Durante la presentación, Juan Casañas sintetizó el concepto de manera directa: “La economía del conocimiento es darle valor económico al conocimiento humano; es la innovación, la creatividad, el talento y el empuje”.
La economía del conocimiento dejó de ser una categoría reservada para las empresas de software.
La idea fue expresada durante el lanzamiento con una imagen particularmente gráfica. Para Leandro Mora Alfonsín, Director Ejecutivo de Argencon, “si la estructura productiva fuese un cuerpo humano, la economía del conocimiento es como la sangre: está en todos los sectores y les da una característica muy federal”.
La metáfora permite ampliar la discusión: no se trata solamente de crear nuevas industrias tecnológicas, sino de incorporar conocimiento, innovación y herramientas digitales a las actividades productivas que ya existen.
Hoy atraviesa sectores tan diversos como el audiovisual, la biotecnología, los videojuegos, la ciberseguridad y los servicios profesionales orientados a mercados internacionales.
EXPOCON 2026 toma esa diversidad como punto de partida.










Las principales temáticas de las conferencias estarán vinculadas con inteligencia artificial, exportación de servicios basados en conocimiento, global delivery services, talento y futuro del trabajo. A estas áreas se sumarán las distintas verticales que forman parte del ecosistema tecnológico y productivo tucumano: software, biotecnología, videojuegos, ciberseguridad, industria audiovisual y servicios globales.
La intención es que el encuentro no quede limitado a una exhibición de novedades, sino que funcione como una plataforma de vinculación entre quienes producen conocimiento y quienes pueden convertirlo en oportunidades concretas.
Más de 7.000 personas en la edición anterior
El antecedente inmediato explica buena parte de las expectativas para esta tercera edición.
Durante la edición anterior, EXPOCON reunió a más de 7.000 participantes en dos jornadas, con más de 400 profesionales de la industria, más de 60 empresas expositoras y más de 65 disertantes.
Para 2026, la organización apunta a superar esos números y ampliar la participación de empresas, profesionales y actores institucionales.
El evento contará además con más de 1.000 metros cuadrados destinados a exposición y una agenda pensada para favorecer el intercambio entre los distintos sectores de la economía del conocimiento.
La sede será el Sheraton Tucumán. La organización prevé utilizar los salones de la planta baja, divididos en dos sectores, además de dos salones del primer piso. Si las condiciones climáticas lo permiten, también existe la posibilidad de incorporar una carpa en la terraza.
El formato responde a una lógica cada vez más presente en este tipo de encuentros: concentrar en un mismo espacio la exposición, la capacitación, el networking y la generación de negocios.

Del networking a las oportunidades de negocio
Para una empresa, participar de EXPOCON no significa solamente colocar un stand.
La feria propone tres dimensiones que pueden resultar estratégicas para las compañías del sector.
La primera es la visibilidad y el posicionamiento. Formar parte de un evento especializado permite mostrar productos y servicios ante un público vinculado con la economía del conocimiento y acceder a una plataforma de exposición con presencia de empresas, profesionales, organismos y medios de comunicación.
La segunda es la vinculación estratégica. Las rondas de negocios y los espacios de networking permiten conectar empresas con potenciales clientes, socios, universidades, startups y organismos gubernamentales.
La tercera es la generación de oportunidades comerciales. Allí aparecen posibles inversiones, nuevos clientes, identificación de talento y exploración de mercados o líneas de negocio que pueden ampliar la actividad de las compañías.
En otras palabras, la feria busca que la conversación tecnológica pueda transformarse en relaciones concretas.
Detrás de esa búsqueda comercial aparece, sin embargo, una expectativa de mayor alcance. Maximiliano Martínez Márquez lo planteó desde la perspectiva del Estado:
“El impacto final que busca un Estado… es que esto impacte en forma directa en la mejora de la calidad de vida de la persona a través de la generación de empleo”.
El desafío consiste entonces en que las nuevas oportunidades no queden concentradas en el ecosistema tecnológico, sino que puedan traducirse en empleo de calidad y desarrollo productivo.
El talento como principal recurso
Uno de los conceptos que atraviesa el discurso de EXPOCON es la formación de capital humano.
En la economía del conocimiento, el recurso estratégico no está necesariamente en una planta industrial, una maquinaria o una materia prima. Está en las personas capaces de crear, desarrollar, programar, investigar, diseñar y resolver problemas.
Desde Tucumán se viene impulsando una agenda de formación que también alcanza al sistema educativo. Durante el lanzamiento se destacó que el año pasado fueron capacitados 10.432 docentes tucumanos en temáticas vinculadas con inteligencia artificial y educación.
El dato permite entender una de las dimensiones más profundas de la discusión.
Hablar de inteligencia artificial o de software no significa solamente hablar de herramientas. También implica discutir quiénes van a utilizarlas, quiénes van a desarrollarlas y qué conocimientos necesita la sociedad para participar de esa transformación.
Videojuegos, software y biotecnología: nuevas industrias para una economía tradicional
Tucumán tiene una estructura productiva históricamente asociada a actividades tradicionales. La economía del conocimiento aparece, en ese contexto, como una posibilidad de diversificación.
Durante la presentación de EXPOCON, Juan Casañas, vicepresidente del IDEP, puso el ejemplo de la industria de los videojuegos para dimensionar el potencial de estas nuevas actividades.
Casañas fue particularmente provocador al poner en números relativos el potencial de estas nuevas industrias: “El negocio del videojuego en el mundo es más importante que el negocio de la soja… te das cuenta de que la suma de esas potencialidades creativas es más importante que las miles de hectáreas”.
La comparación busca poner en perspectiva un cambio de paradigma: el valor económico ya no depende necesariamente de la escala física de una actividad, sino también de la capacidad de transformar conocimiento y creatividad en productos y servicios capaces de competir en mercados globales.
La comparación es provocadora: un pequeño grupo de personas trabajando desde una oficina puede generar productos capaces de competir en mercados globales sin necesitar grandes extensiones de tierra ni una infraestructura industrial comparable con las actividades tradicionales.
El punto no está solamente en cuánto dinero mueve una industria.
Está en la capacidad de generar valor agregado a partir del conocimiento y la creatividad.
Ese cambio de paradigma es uno de los debates que EXPOCON busca poner sobre la mesa.
Inteligencia artificial: de la herramienta al debate sobre el futuro
La inteligencia artificial tendrá un lugar central en la programación de este año, pero la propuesta no parece limitarse a discutir aplicaciones, productividad o nuevas herramientas.
Uno de los debates anunciados abordará incluso la relación entre inteligencia artificial y espiritualidad, a partir de una mirada sobre el lugar del ser humano frente al avance tecnológico.
La pregunta, en ese caso, cambia.
Ya no se trata solamente de qué puede hacer una máquina, sino de qué queremos hacer nosotros con las herramientas que estamos desarrollando.
En ese cruce entre tecnología, pensamiento y creatividad aparece una de las discusiones más interesantes de la nueva economía: cómo evitar que la innovación sea entendida únicamente como una carrera por incorporar herramientas y comenzar a discutir también para qué, para quiénes y con qué objetivos se utilizan.
Tucumán quiere ser un faro tecnológico del interior
La ambición fue formulada durante la presentación por Maximiliano Martínez Márquez, Director Ejecutivo del IDEP de Tucumán: “Buscamos transformar a Tucumán en el faro de tecnología del interior del país, entendiendo que es un desafío enorme para provincias alejadas del centro de Argentina”.
La frase condensa buena parte de la apuesta detrás de EXPOCON: construir desde el interior una plataforma capaz de conectar talento, empresas, Estado y mercados, sin que la innovación tecnológica quede restringida a Buenos Aires y los grandes centros urbanos.
La apuesta provincial excede los dos días de feria.
EXPOCON forma parte de una estrategia más amplia para posicionar a Tucumán como un nodo de la economía del conocimiento y fortalecer la articulación entre el sector público, las empresas, las universidades y las organizaciones profesionales.
Durante el encuentro también está prevista la realización del Consejo Federal de Economía del Conocimiento, que reunirá en Tucumán a representantes de distintas provincias para discutir agendas comunes.
La señal política es clara: la tecnología no debería quedar concentrada en los grandes centros urbanos.
Si el conocimiento puede exportarse desde una computadora, si una empresa puede prestar servicios a otro país desde el interior argentino y si un equipo pequeño puede desarrollar un videojuego para el mercado global, entonces la geografía deja de ser necesariamente una barrera.
Y allí aparece uno de los desafíos más interesantes para Tucumán.
No se trata de abandonar su historia productiva, sino de agregar nuevas capas de valor.
Una feria con sabor tucumano
Hay una escena del lanzamiento nacional que resume, quizás mejor que cualquier presentación institucional, el espíritu que busca transmitir EXPOCON.
Mientras funcionarios, empresarios y referentes del sector hablaban de inteligencia artificial, software, biotecnología, videojuegos y exportación de servicios, la Casa de Tucumán también ofrecía empanadas tucumanas, vinos regionales, artesanías, nueces y otros productos de la provincia.
La postal puede parecer anecdótica, pero dice bastante.

La economía del conocimiento no necesariamente llega para reemplazar lo que ya existe. También puede funcionar como una herramienta para ampliar, modernizar y conectar las economías regionales con nuevos mercados.
La cuestión, entonces, no es solamente tecnológica.
Es productiva. Y, sobre todo, humana.
Dos días para mirar hacia adelante
Con más de 1.000 metros cuadrados de exposición, rondas de negocios, conferencias, talleres y espacios de vinculación, EXPOCON 2026 buscará superar el impacto de sus ediciones anteriores.
Pero el verdadero resultado de una feria de estas características difícilmente pueda medirse únicamente por la cantidad de visitantes.
El desafío está en lo que ocurre después: una reunión que se transforma en contrato, una empresa que encuentra un nuevo mercado, un estudiante que descubre una profesión, un talento que consigue una oportunidad laboral, una startup que encuentra un socio o una provincia que logra conectarse con otra.
Ese es, finalmente, el verdadero negocio detrás de una feria de economía del conocimiento.
Que las ideas no se queden en el escenario.
Que encuentren personas, empresas y lugares capaces de convertirlas en futuro.

