
Dos fuertes terremotos, uno de 7,2 grados en la escala de Richter y otro de magnitud 7,5, sacudieron este miércoles a Venezuela con menos de un minuto de diferencia, según reportó el servicio sismológico de Estados Unidos (USGS), causando escenas de pánico en Caracas.
Las escenas en Caracas eran de destrucción y pánico, según una periodista de AFP, que vio un inmueble de 22 plantas completamente destruido en el barrio de Altamira. Personas afuera gritaban los nombres de sus familiares y algunos voluntarios subían a los escombros. “Necesitamos linternas”, decía uno de ellos, al caer la noche.

Tras el temblor, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió un aviso de tsunami para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, pero la alerta fue cancelada poco después.
Venezuela atraviesa una de las mayores emergencias naturales de su historia reciente luego de que dos potentes terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, sacudieran este miércoles la región norte del país con apenas segundos de diferencia, provocando importantes destrozos en Caracas y otras ciudades.

Los movimientos sísmicos tuvieron su epicentro en las inmediaciones de Morón, en el estado Carabobo, y fueron percibidos con fuerza en buena parte del territorio venezolano, además de sentirse en Colombia y en zonas del norte de Brasil.
Las consecuencias fueron inmediatas. Numerosos edificios colapsaron parcial o totalmente, varias calles quedaron cubiertas de escombros y se registraron cortes de energía eléctrica, interrupciones en las comunicaciones y daños en infraestructura pública.
En Caracas, equipos de bomberos, personal de Protección Civil y fuerzas de seguridad trabajan de manera ininterrumpida para rescatar personas atrapadas bajo los escombros. Las imágenes difundidas desde la capital muestran viviendas destruidas, vehículos aplastados y cientos de personas permaneciendo en las calles por temor a nuevas réplicas.

Los hospitales activaron protocolos de emergencia y convocaron a personal adicional para atender a los heridos, mientras continúan las tareas de búsqueda en los edificios más afectados.
Las autoridades venezolanas declararon el estado de emergencia y dispusieron la suspensión de clases, además de interrumpir el funcionamiento del metro y otros servicios de transporte. También fueron cancelados los vuelos en el principal aeropuerto del país debido a los daños registrados en sus instalaciones.

Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) calificó el episodio como un «doblete sísmico», un fenómeno poco frecuente en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con muy escasa diferencia temporal. El organismo advirtió que existe un elevado potencial de víctimas y pérdidas materiales, aunque aclaró que las estimaciones iniciales deberán confirmarse con el avance de los relevamientos oficiales.
Tras los sismos se emitieron alertas de tsunami para algunos sectores del Caribe, aunque horas más tarde fueron levantadas al descartarse un riesgo significativo para las costas de la región.
Mientras continúan las tareas de rescate, las autoridades mantienen el pedido a la población de permanecer en espacios seguros y extremar las precauciones ante la posibilidad de nuevas réplicas. El alcance definitivo del desastre aún se encuentra en evaluación y el número de víctimas y daños podría modificarse a medida que avancen los operativos de emergencia.
