La ciudad de Neuquén permanece conmocionada por la muerte de Tahiel Herrera, el niño de 6 años que fue encontrado sin vida en uno de los piletones de la planta de tratamiento del EPAS, ubicada en el barrio Confluencia. En las últimas horas, la autopsia confirmó que el menor falleció por asfixia por inmersión, descartando la presencia de lesiones compatibles con una agresión previa.
En paralelo, la investigación incorporó un video de las cámaras de seguridad del predio que permitió reconstruir parte de la secuencia previa al hecho. Las imágenes muestran que el niño ingresó corriendo por el acceso principal cuando el portón se encontraba abierto. Segundos después, un guardia de seguridad advirtió su presencia e intentó seguirlo, aunque el menor continuó avanzando hacia el interior de las instalaciones.
El registro también evidencia que, un minuto y 16 segundos después del ingreso del niño, su madre llegó al portón. Allí fue advertida por el vigilador de que el pequeño ya se encontraba dentro del predio y recibió indicaciones sobre la dirección en la que debía buscarlo. Las imágenes aportan elementos relevantes para reconstruir el recorrido del menor y forman parte de las pruebas que analiza la Fiscalía.
Con el resultado de la autopsia ya incorporado al expediente, la investigación ahora busca establecer cómo el niño logró acceder hasta la zona de los piletones, cuánto tiempo permaneció dentro del predio y si existían las medidas de seguridad necesarias para impedir el ingreso a un sector considerado de riesgo. También se analizan las actuaciones del personal de vigilancia y los protocolos aplicados tras advertir la presencia del menor.
El predio permanece judicializado mientras continúan las pericias y la toma de declaraciones a empleados y testigos. La causa procura determinar si existieron responsabilidades por eventuales fallas en los controles de acceso o en las condiciones de seguridad del lugar, en una tragedia que generó un profundo impacto en la comunidad neuquina.

