Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desalojo de una vivienda en Madrid desencadenó una serie de movilizaciones por el derecho a la vivienda en España, murió este miércoles después de permanecer hospitalizada desde el pasado 23 de septiembre.La noticia fue confirmada por el Sindicato de Inquilinas, organización que acompañó su caso y participó de las negociaciones para conseguir que pudiera regresar a su hogar.

El acuerdo había llegado días atrás, después de manifestaciones multitudinarias y una acampada en la Puerta del Sol de Madrid. Sin embargo, Maricarmen no alcanzó a beneficiarse de esa resolución.
Su historia había comenzado mucho antes de convertirse en un caso de repercusión nacional.
Vivió durante 70 años en una vivienda de la calle Sainz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro. Había llegado allí cuando tenía apenas 17 años y permaneció hasta que fue desalojada, a los 87.
Según informó Infobae España, el conflicto se profundizó después de que la inmobiliaria Urbagestión adquiriera el inmueble y reclamara un alquiler mensual de 2.650 euros, una cifra que Maricarmen no podía afrontar con su pensión.
La mujer tenía además una discapacidad reconocida del 50%.
Un desalojo que llevó la protesta a las calles
El 23 de septiembre se concretó el desalojo, después de varios intentos anteriores. La víspera, con el ascensor del edificio fuera de funcionamiento, sus vecinos la ayudaron a bajar seis pisos en silla de ruedas. En la calle se habían concentrado más de 500 personas para acompañarla.
Allí pronunció una frase que se convirtió en una consigna de las movilizaciones posteriores:
“Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.
El caso generó una importante reacción social. Una manifestación en Madrid desembocó en una acampada en la Puerta del Sol, mientras las protestas se extendieron a otras ciudades españolas.
La discusión sobre los alquileres y los desalojos adquirió mayor presencia en la agenda política, en un contexto que también incluyó la convocatoria de una huelga general, cambios normativos en materia de vivienda y un adelanto electoral.
Mientras tanto, Maricarmen permanecía internada en el Hospital Gregorio Marañón, sin haber podido regresar a su casa. La presión social permitió reabrir las negociaciones.
Finalmente, su abogada, Beatriz Duro, alcanzó un acuerdo para que pudiera volver a la vivienda con un alquiler adaptado a sus ingresos: aproximadamente 435 euros mensuales, equivalentes al 30% de su pensión.
El regreso estaba previsto una vez que recibiera el alta médica. Pero ese momento nunca llegó.
La despedida y el futuro de las movilizaciones
Este miércoles, el Sindicato de Inquilinas confirmó su fallecimiento mediante un comunicado en el que recordó el recorrido de Maricarmen y las consecuencias públicas que tuvo su caso.
La organización consideró que el acuerdo para recuperar la vivienda había llegado demasiado tarde y describió el proceso atravesado por la mujer como una situación que podría haberse evitado.
“Ahora, tras su partida, nos quedamos con el ejemplo de lucha y el legado que ha dejado Maricarmen”, expresó el colectivo. También anunció que continuará con las acciones vinculadas al derecho a la vivienda. “Tu familia, tu abogada y tu Sindicato seguiremos defendiendo el derecho a la vivienda”, señaló en su despedida.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también expresó sus condolencias por la muerte de Maricarmen. “Sentimos esta pérdida como propia”, manifestó.
La mujer se había convertido en una figura reconocida dentro de las movilizaciones que atravesaron España durante las últimas semanas. Su historia reunió varios elementos de la discusión habitacional: los aumentos de alquiler, la situación de los adultos mayores, las dificultades económicas para permanecer en una vivienda y las consecuencias personales de un desalojo.
El acuerdo conseguido después de las protestas le había abierto la posibilidad de regresar al lugar donde transcurrieron siete décadas de su vida. Maricarmen murió antes de volver a entrar en su casa.

