El papa León XIV volvió a expresar su preocupación por la tragedia que atraviesa Venezuela y realizó un nuevo llamado a la comunidad internacional para reforzar la ayuda humanitaria destinada a las miles de personas afectadas por los terremotos que golpearon al país en los últimos días.
Como primer gesto concreto de asistencia, el Pontífice dispuso el envío de una donación de 100.000 euros, canalizada a través de la Limosnería Apostólica, el organismo de la Santa Sede encargado de las obras de caridad. Los recursos serán administrados por la Iglesia venezolana para responder a las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.
La decisión fue adoptada luego de mantener contactos con el nuncio apostólico en Venezuela y con las autoridades eclesiásticas de Caracas, quienes informaron sobre la gravedad de la situación en las regiones más afectadas, especialmente en el estado de La Guaira, declarado zona catastrófica por las autoridades venezolanas.
Además del aporte económico del Vaticano, Cáritas Internationalis anunció una contribución adicional de otros 100.000 euros, que será distribuida mediante la red de Cáritas Venezuela, integrada por miles de voluntarios que ya trabajan en la asistencia a los damnificados.
León XIV también instó a gobiernos, organismos internacionales y organizaciones humanitarias a mantener y ampliar la cooperación, al considerar que la magnitud de la emergencia supera la capacidad de respuesta local y exige un esfuerzo conjunto de la comunidad internacional.
Mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate, distintos países comenzaron a enviar equipos especializados, hospitales de campaña, medicamentos, alimentos y asistencia logística para colaborar con las autoridades venezolanas. También se sumaron agencias de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales dedicadas a la respuesta ante desastres.
La ayuda del Vaticano se suma a una creciente movilización internacional destinada a aliviar la situación de las víctimas, en un contexto en el que las operaciones de rescate continúan y miles de personas permanecen desplazadas o requieren asistencia básica tras una de las peores catástrofes naturales registradas en Venezuela en las últimas décadas.





