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Laura San Martín: “Detenerse a mirar es casi un acto de resistencia”

Arquitecta, fotógrafa, curadora y galerista, lleva una década al frente de Oda, un espacio de arte contemporáneo que nació de su necesidad de compartir miradas. En una entrevista exclusiva con Diario Confluencia, reflexiona sobre su recorrido, el vínculo entre arte y naturaleza, el valor de recuperar artistas y la importancia de acercar las galerías a nuevos públicos.

La relación entre el arte, la arquitectura y la naturaleza atraviesa el recorrido profesional de Laura San Martín, arquitecta egresada de la Universidad de Buenos Aires, fotógrafa y curadora de arte contemporáneo. En 2015 impulsó OdA, un proyecto que nació como espacio de colaboración entre artistas, diseñadores y arquitectos y que, tres años después, se consolidó como galería de arte contemporáneo en Buenos Aires. Desde entonces, su propuesta reúne a creadores de distintas generaciones, con obras que exploran el territorio, los vínculos con el entorno y nuevas formas de observar e interpretar aquello que nos rodea.

Arquitecta egresada de la Universidad de Buenos Aires, fotógrafa y formada en curaduría de arte contemporáneo, San Martín creó Oda Galería de Arte contemporáneo en 2015. Tres años después, el proyecto se consolidó como galería, con una propuesta centrada en artistas cuyas obras exploran la naturaleza, el territorio y la relación del ser humano con su entorno.

En el recorrido hubo cambios personales, aprendizajes y también momentos de incertidumbre. Al cumplirse diez años del nacimiento de Oda, su directora encuentra una palabra para describir el presente: seguridad.

“Hoy, en lo personal, me siento en un momento de mayor seguridad”, cuenta a Diario Confluencia. Y reconoce que aquella mujer que imaginó el proyecto también fue transformándose con él.

“Creo que Oda y yo fuimos creciendo juntas. Fue cambiando en función de mis intereses, un poco también de la demanda y de las artistas, que me llevaron a formar una galería con todas las letras”.

Esa evolución no estuvo definida únicamente por decisiones profesionales. También intervinieron las personas que fue conociendo y las experiencias que modificaron su manera de valorar el arte.

(FOTO: Laura San Martín – Instagram ODA)

“Hoy es algo que me acompaña, que disfruto muchísimo y que siento que todavía me puede seguir sorprendiendo después de diez años. Creo que eso es muy valioso”.

De la mirada propia a un espacio para otras voces

Antes de convertirse en galerista, Laura San Martín ya había construido un recorrido vinculado con la creación visual. Como fotógrafa participó en exposiciones individuales y colectivas. Sus trabajos fueron seleccionados para el Salón Nacional de Artes Visuales de 2008 y para el remate anual del Museo Sívori. Ese mismo año recibió una mención del Premio Estímulo Ayerza.

Sin embargo, el nacimiento de Oda no respondió a la necesidad de abandonar aquellas disciplinas ni a la sensación de haber agotado sus posibilidades creativas: “Creo que fue todo lo contrario. Más bien fue la necesidad de ampliar esa mirada y de compartirla”, explica.

(FOTO: Taller de análisis de obra a cargo del curador @danielrfischer junto a participantes que fueron seleccionados para la primera edición de TAO 2024).

Para San Martín, la arquitectura y la fotografía siempre fueron maneras de observar y encontrar belleza en aquello que la rodeaba. La galería apareció como una extensión de esas búsquedas.

“Oda nació de una manera bastante natural. Fue una extensión de mis primeras investigaciones o incursiones entre la arquitectura y la fotografía”.

En sus comienzos, el proyecto funcionó como un espacio de colaboración. De allí surgió su nombre original, Oda Oficinas de Arte. Con el tiempo, la actividad se concentró en la representación y promoción de artistas, hasta adoptar su identidad actual como Oda Arte.

La naturaleza como una forma de comprender el mundo

La relación entre naturaleza, territorio y experiencia humana atraviesa buena parte de las propuestas que San Martín elige para la galería. No se trata de una temática definida exclusivamente desde la curaduría, sino de una sensibilidad que reconoce como parte de su propia historia.

“Siempre tuve una conexión muy fuerte con la naturaleza. Me conmueve, me sorprende, me hace consciente de nuestra fragilidad y de la forma en que el ser humano interviene en el mundo”.

Esa inquietud aparece en las obras que le interesan y en las preguntas que busca compartir con quienes visitan Oda.

“Me interesa esa tensión entre lo natural y lo construido, lo que permanece, lo que transforma al hombre, lo que transformamos”, expresa.

La elección de artistas fue siguiendo ese recorrido personal. En los primeros años, incluso, todas las creadoras representadas eran mujeres, aunque no había sido una decisión programática: “Me preguntaban si era una galería exclusiva de mujeres. No, para nada. Era casual que las artistas que estábamos exhibiendo fueran todas mujeres”, recuerda.

Con el tiempo se incorporaron nuevas voces, pero permaneció el interés por las obras que dialogan con el paisaje, el entorno y las distintas maneras de habitar. La arquitectura, explica, le enseñó a pensar cómo las personas se relacionan con el espacio. La fotografía, en cambio, le permitió desarrollar otra forma de atención.

“Me enseñó a detenerme, a mirar, a prestar atención a cosas que quizás antes me pasaban inadvertidas”, confiesa.

(FOTO: «Todos los pájaros en un nombre», exposición de @madigamondes en ODA)

El valor de detenerse frente a una obra

En una época atravesada por la circulación permanente de imágenes, San Martín encuentra en el arte una posibilidad de recuperar algo que parece cada vez más escaso: el tiempo para observar.

“Hoy detenerse a mirar es casi como un acto de resistencia”, afirma.

La reflexión surge de una experiencia cotidiana. Las imágenes aparecen y desaparecen rápidamente de las pantallas, mientras la atención se desplaza de un estímulo a otro. “Estamos tan acostumbrados a pasar de una imagen a otra que nos damos realmente poco tiempo para detenernos”, señala.

Frente a esa dinámica, una obra de arte puede generar una experiencia diferente. No necesariamente porque resulte agradable, sino porque tiene la capacidad de provocar una reacción.

(FOTO: Opening | Anatomía de un mundo frágil – Preinauguración de la muestra de la artista Paloma Mejía con curaduría Daniel Fischer)

“Cuando eso sucede frente a una obra de arte, creo que es sublime, que es maravilloso poder parar, ya sea porque nos conmueve, nos incomoda o nos despierta recuerdos”, afirma San Martín.

Para la directora de Oda, ese encuentro entre la obra y el espectador representa una parte esencial de la experiencia artística. Su deseo es que quienes ingresen a la galería puedan encontrar ese momento de atención, sin apuros ni exigencias.

Recuperar artistas y descubrir nuevas lecturas

La actividad de Oda también incluye proyectos orientados a acompañar procesos de formación y producción artística. Entre sus iniciativas se encuentran Arte en el Origen, desarrollado en Cantabria, España, bajo la dirección de la artista Andrea Juan; Proyecto 3.2.1, con mentoría de Eduardo Stupía; y Proyecto TAO, realizado en 2024 bajo la tutoría de Daniel Fischer.

Pero hay otro aspecto de su trabajo que San Martín considera especialmente significativo: volver a poner en circulación obras de artistas que, pese a contar con trayectorias importantes, perdieron visibilidad con el paso del tiempo.

“Me gusta volver a poner en circulación y en visibilidad artistas que han quedado olvidados”, señala. No necesariamente interpreta esa tarea como una reparación. Prefiere pensarla como una oportunidad de redescubrimiento.

“Me parece súper interesante volver a rescatar esas obras que quizás hace décadas hoy pueden volver a hablarnos de algo absolutamente contemporáneo y actual”.

La posibilidad de revisar una producción artística desde otro momento histórico abre, según su mirada, nuevas interpretaciones. “¿Qué nos quiso comunicar ese artista en su momento y qué nos comunica hoy?”, se pregunta.

(FOTO: Opening | Teorema sobre la Gravedad – Preinauguración e inauguración de la muestra de los artistas Martina Krapp, María Casalins y Pablo Archetti, curador Daniel Fischer).

Para San Martín, «una obra no permanece encerrada en el tiempo en que fue creada. Puede volver a interpelar a distintas generaciones y encontrar sentidos que no habían sido explorados» y ese concepto tan amplio como profundo en su manera de ver, lo traslada en cada muestra que lleva adelante desde ODA.

Una galería a la que cualquiera pueda entrar

A pesar del crecimiento de las propuestas culturales, las galerías de arte todavía pueden resultar espacios distantes para quienes no están familiarizados con el circuito.

En este sentido, San Martín reconoce que existe cierta idea de que para visitar una galería es necesario conocer de arte o haber recibido una invitación. “A veces a algunos les cuesta entrar a una galería de arte simplemente para mirar”, observa.

Por eso, cuando piensa en la experiencia de quienes visitan Oda por primera vez, su expectativa no está vinculada únicamente con las obras expuestas. Le interesa que las personas se sientan cómodas, puedan conversar y descubran que ese espacio también les pertenece.

(FOTO: Como un caramelo en la boca | @luzpinedo_

“Me gustaría que se lleven ganas de volver. No solo porque algo los conmovió, sino porque se sintieron bien, les gustó la conversación, el espacio los hizo sentir bien”.

Y esa cercanía forma parte de la identidad que busca sostener.

“Hay que desmitificar que el arte esté rodeado de solemnidad y de distancia. Uno puede entrar, mirar, preguntar, conversar o simplemente estar”.

Y agrega una idea que resume su concepción de la relación entre el público y las obras: “Uno no necesita saber de arte para dejarse conmover por una obra”.

(FOTO: Opening | Suceso Natural – Muestra colectiva de Pablo La Padula, Bernardo Montoya Chaux y Juan Ridolfi, con curaduría de Ruth Geoffroy).

Habitar el arte, más allá de observarlo

La palabra habitar aparece una y otra vez en el relato de Laura San Martín. Desde su formación como arquitecta, entiende que los espacios no se completan únicamente cuando terminan de construirse. Necesitan de las personas que los recorren, los utilizan y establecen vínculos con ellos.

“Siempre como arquitecta pensé que los espacios se terminan de construir cuando las personas los viven, los recorren, los hacen propios”, expresa; y esa misma idea se traslada a su manera de pensar el arte.

Una obra, –sostiene-, no tiene por qué permanecer como un objeto destinado exclusivamente a la contemplación distante. También puede acompañar la vida cotidiana, transformar un ambiente, despertar emociones y generar conversaciones.

“Lo lindo es cuando el arte forma parte de nuestra vida. Que transforme nuestra forma de vivir, de mirar, de relacionarnos”.

Para explicar esa relación, recupera una idea presente en la filosofía de Martin Heidegger: el ser humano no construye para luego habitar, sino que construye porque ya habita el mundo.

Desde esa perspectiva, el arte también puede contribuir a dar sentido a los lugares y a la experiencia de quienes los ocupan: “Que el arte le dé un sentido al lugar que ocupa en nuestras vidas. De eso se trata”, señala.

Diez años de un proyecto que sigue transformándose

A lo largo de su trayectoria, Laura San Martín también participó como revisora de portfolios en el Festival de la Luz, integró jurados de concursos y convocatorias artísticas y desarrolló una actividad vinculada con la promoción de creadores argentinos.

Oda, además, forma parte de Meridiano, la Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo, y mantiene entre sus objetivos la proyección nacional e internacional de los artistas que representa.

Pero cuando mira hacia atrás, San Martín no describe un recorrido lineal. Reconoce que hubo momentos en los que se preguntó si debía continuar con el proyecto: “Como todo el mundo, siempre hay altibajos y con Oda fui y volví en varias oportunidades. Si sigo, si no sigo, qué hago”.

Hoy, aquella incertidumbre convive con una valoración diferente de lo construido. “Estoy muy contenta, muy satisfecha, muy feliz y muy orgullosa de Oda”.

(FOTO: Opening | La realidad está en los detalles – Curaduría María José Herrera)

Diez años después de haber imaginado un lugar donde compartir su mirada con otros artistas, San Martín sigue encontrando en la galería una experiencia abierta a nuevas posibilidades.

Quizás allí resida una de las ideas más significativas de su recorrido: el arte no necesita respuestas definitivas para encontrar un lugar en nuestras vidas. A veces alcanza con entrar, detenerse y mirar.

Juan Manuel Quintans
Juan Manuel Quintans
Juan Manuel Quintans Director Editorial, CEO y fundador de Diario Confluencia. Periodista, productor y gestor cultural con más de veinte años de experiencia en medios de comunicación, comunicación institucional y producción de contenidos. Fundó Diario Confluencia en 2020 con el objetivo de construir un medio digital argentino de alcance federal, independiente y comprometido con el periodismo de calidad. Especializado en actualidad política, cultura, comunicación institucional y estrategia editorial, dirige el desarrollo periodístico del medio desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante su trayectoria obtuvo reconocimientos nacionales, entre ellos el Premio Martín Fierro Federal, y ocupó cargos de gestión cultural en el Municipio de Neuquén, liderando la producción de algunos de los eventos públicos más importantes de la Patagonia.