Estados Unidos pidió poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el organismo en el que la Argentina sostiene cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. La iniciativa fue planteada por una representante del gobierno de Donald Trump durante una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, en la que se trataron proyectos vinculados con la descolonización de distintos territorios.
La funcionaria estadounidense argumentó que el comité perdió su propósito original y cuestionó que continúe examinando cada año cuestiones similares, pese a los cambios producidos desde su creación. También criticó los viajes que realiza el organismo y calificó algunas de sus actividades como un desperdicio de tiempo y recursos de Naciones Unidas. Sin embargo, no mencionó específicamente a Malvinas durante su intervención.
El planteo no fue una resolución para disolver el organismo ni se sometió a votación en esos términos. Se trató de un pedido para dar por terminado su mandato, formulado en el marco de una sesión en la que la Cuarta Comisión aprobó más de veinte proyectos y una decisión relacionados con asuntos de descolonización.
El Comité Especial, conocido como C-24, fue creado en 1961 para supervisar los procesos de descolonización y analizar la situación de los territorios no autónomos. Actualmente, el organismo examina 17 territorios, diez de ellos bajo administración del Reino Unido, entre los que se encuentran las Islas Malvinas. La Argentina utiliza ese ámbito para reiterar su reclamo y solicitar que Londres retome las negociaciones por la soberanía.
En junio, durante la reunión anual del comité, el canciller, Pablo Quirno, cuestionó la militarización británica del archipiélago y la explotación unilateral de sus recursos naturales. En ese encuentro, la delegación argentina volvió a reclamar el diálogo directo con el Reino Unido para encontrar una solución a la disputa, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas.
La discusión también incluyó una votación sobre las actividades económicas que afectan los intereses de los pueblos de los territorios no autónomos. Ese proyecto fue aprobado por 163 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones. Estados Unidos e Israel votaron en contra, mientras que Francia y el Reino Unido se abstuvieron.
El debate se desarrolla mientras crece la tensión entre la Argentina y el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, previsto en aguas próximas a las islas. El Gobierno argentino solicitó la intervención del Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar el avance de la iniciativa y envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que contempla sanciones para empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en la zona.
La postura de Washington se enmarca, además, en la política de la administración Trump de reducir el financiamiento y el personal de Naciones Unidas e impulsar cambios en su funcionamiento. Estados Unidos es el principal contribuyente del organismo y viene cuestionando distintos aspectos de su estructura y sus gastos.

