España atraviesa una de las peores tragedias provocadas por incendios forestales de los últimos años. El fuego que se desató este jueves en Los Gallardos, provincia de Almería, ya provocó al menos 12 muertes, dejó 23 personas desaparecidas y obligó a evacuar a más de 1.000 habitantes, según el último balance oficial difundido por la Junta de Andalucía.
El incendio se propagó con extrema rapidez debido a las altas temperaturas, el fuerte viento y la vegetación seca, lo que sorprendió a decenas de personas que intentaban abandonar la zona. Varias de las víctimas fueron encontradas dentro de vehículos calcinados o mientras intentaban escapar por caminos rurales.
Las llamas ya arrasaron más de 3.000 hectáreas y afectaron gravemente sectores de Los Gallardos y del vecino municipio de Bédar, donde continúan las evacuaciones preventivas y permanecen cortadas varias carreteras por razones de seguridad.
Las autoridades movilizaron un importante operativo integrado por efectivos del Plan INFOCA, la Unidad Militar de Emergencias (UME), Guardia Civil, bomberos, Protección Civil y numerosos medios aéreos y terrestres para intentar contener el avance del fuego.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, calificó el episodio como «una tragedia sin precedentes» y decretó tres días de luto oficial en toda la comunidad autónoma. Además, pidió prudencia respecto de las personas desaparecidas, al señalar que algunas podrían encontrarse incomunicadas debido a la emergencia.
Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio podría haberse originado por la caída de un cable del tendido eléctrico, aunque esa hipótesis todavía deberá ser confirmada por las pericias correspondientes. Las condiciones meteorológicas extremas favorecieron una propagación explosiva de las llamas en una zona de difícil acceso.
El desastre generó una fuerte conmoción en España y en el resto de Europa. La Unión Europea activó el sistema satelital Copernicus para colaborar con el monitoreo del incendio, mientras distintas autoridades nacionales e internacionales expresaron sus condolencias y ofrecieron asistencia para enfrentar una de las peores catástrofes forestales registradas en el país en las últimas décadas.

