El consumo de los hogares argentinos no encuentra recuperación y los números de mayo volvieron a confirmarlo. Según el Índice de Consumo Privado elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el indicador registró una caída de 0,3% respecto de abril y un retroceso de 2,2% en comparación con el mismo mes de 2025. Así, el consumo acumuló seis meses consecutivos de bajas interanuales y una contracción de 1,8% en los primeros cinco meses del año.
El análisis no deja mucho margen para el optimismo. Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP, fue claro al interpretar los datos: «El consumo dejó de mostrar una tendencia de recuperación y pasó a una fase de estancamiento. La mayoría de los indicadores todavía se ubica por debajo de los niveles del año pasado y las mejoras observadas son puntuales y concentradas en pocos sectores». La caída no se limita a un rubro específico sino que atraviesa gran parte de la vida cotidiana de los argentinos, desde la compra de alimentos hasta las salidas y el entretenimiento.
Uno de los datos que más llama la atención es el retroceso del crédito, que hasta hace algunos meses funcionaba como un colchón para sostener parte del gasto de los hogares. En mayo, las compras con tarjeta cayeron 3,5% en términos reales, descontando la inflación, y los préstamos personales también mostraron una desaceleración respecto de meses anteriores. A eso se suma la recaudación del IVA, que suele usarse como termómetro de la actividad económica: en mayo bajó 3% en términos reales frente al mismo período de 2025 y acumula una caída de 2,3% en lo que va del año.
La carne vacuna, uno de los productos más presentes en la mesa de los argentinos, registró una caída de 13% interanual y ya acumula diez meses consecutivos de retroceso. La carne aviar también bajó, aunque en menor medida: 2,5%. El ocio y el entretenimiento mostraron un panorama igual de preocupante: los restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires cayeron 2,9%, mientras que la asistencia al cine y el consumo en los patios de comida de los shoppings se desplomaron cerca de un 20%.
La indumentaria también sintió el golpe con fuerza. Las ventas de ropa y calzado en centros comerciales retrocedieron 16,3% interanual, y en supermercados la caída fue de 14,5%. Las jugueterías no escaparon a la tendencia y registraron un descenso de 16,6%. En el rubro de la construcción, el consumo de cemento en bolsa —usado principalmente para reformas y arreglos en viviendas— cayó 8,3% en mayo y acumula una contracción de casi 9% en lo que va de 2026.
Entre las pocas excepciones al escenario de caída generalizada aparece la ropa y los accesorios deportivos, que subieron 4% en la previa al Mundial. El patentamiento de motos también se destacó con un crecimiento de 26% interanual, consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos del período. Sin embargo, la venta de autos fue en la dirección opuesta: cayó 26,2% y acumuló su cuarta baja en lo que va del año, lo que refuerza la idea de un consumidor que, cuando puede, elige opciones más accesibles.



