La Cámara de Diputados inició este miércoles una sesión especial en la que el oficialismo busca aprobar el denominado Súper RIGI, un proyecto considerado clave dentro de la estrategia económica del Gobierno nacional para promover inversiones de gran escala en industrias emergentes y sectores estratégicos.
La iniciativa constituye una ampliación del régimen de incentivos ya vigente y está orientada a captar capitales destinados a actividades vinculadas con la inteligencia artificial, centros de datos, baterías de litio, autos eléctricos, energías renovables, hidrógeno verde y proyectos relacionados con la cadena de valor del uranio, entre otras áreas consideradas de desarrollo futuro.
El oficialismo llegó al recinto con expectativas de reunir los apoyos necesarios luego de haber conseguido días atrás el dictamen favorable en comisiones con el respaldo de bloques aliados como el PRO, sectores de la UCR, Innovación Federal y otros espacios dialoguistas.
El proyecto contempla una serie de beneficios fiscales, aduaneros y regulatorios para inversiones superiores a los mil millones de dólares. Entre ellos se incluyen una reducción en la carga tributaria, incentivos para la importación de bienes de capital, estabilidad normativa por 30 años y facilidades para las exportaciones.

Durante el debate previo en comisión, el Gobierno aceptó modificaciones impulsadas por bloques aliados para facilitar la aprobación de la iniciativa. Una de las principales incorporaciones establece que los proyectos deberán garantizar un mínimo del 20% de contratación de proveedores nacionales, siempre que exista oferta disponible en condiciones competitivas.
Además, se incorporaron exigencias vinculadas a la sustentabilidad ambiental, la transparencia de los proyectos y la creación de un registro público que permitirá conocer información sobre las inversiones que adhieran al régimen.
Desde el Gobierno sostienen que el Súper RIGI permitirá posicionar a la Argentina como un destino atractivo para inversiones vinculadas a las tecnologías del futuro y a la transición energética global. El objetivo es generar empleo, incrementar exportaciones y acelerar el desarrollo de sectores que actualmente tienen escasa presencia en la economía nacional.
Sin embargo, la iniciativa también generó cuestionamientos por parte de sectores opositores y organizaciones empresariales. Algunas críticas apuntan al alcance de los beneficios otorgados a grandes inversores, mientras que otras se enfocan en el impacto que podría tener sobre la recaudación provincial y municipal.
La sesión se desarrolla en un contexto político particularmente sensible para el oficialismo, que busca recuperar la iniciativa parlamentaria luego de semanas marcadas por fuertes debates políticos y por la controversia generada alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Con el quórum asegurado y el debate ya en marcha, el Gobierno apuesta a conseguir una nueva victoria legislativa que le permita consolidar uno de los pilares de su estrategia económica y enviar una señal favorable a los mercados y potenciales inversores internacionales.




