El 17 de agosto de 2026, Nadia Beller, una abogada y activista política boliviana de 33 años, salió de un hotel en Santa Cruz de la Sierra y caminó directo hacia una emboscada. Dos hombres vestidos como repartidores de delivery, que la esperaban en una moto, la interceptaron. Uno de ellos le disparó varias veces. El otro le robó sus pertenencias y escapó. Beller cayó al piso y permaneció quieta durante casi media hora, fingiendo estar muerta, para que los atacantes no volvieran a dispararle.
La estrategia le salvó la vida. Fue trasladada de urgencia a la Clínica de las Américas, donde los médicos confirmaron que había recibido heridas de bala en el tórax, el cuello, el brazo derecho y el hombro izquierdo. Necesitó una cirugía de más de tres horas para colocarle placas y clavos y extraerle las esquirlas que le quedaron en el cuerpo.
Quién es el principal acusado
Horas después del ataque, la Policía detuvo en el aeropuerto de Viru Viru a Fernando Cerimedo, consultor político argentino y expareja de Beller, cuando intentaba abordar un vuelo con destino a Buenos Aires. Cerimedo no es un desconocido en la política argentina: fue una pieza clave en la estrategia digital de la campaña de Javier Milei en 2023, integró la «mesa chica» del entonces candidato, ayudó a organizar la entrevista con Tucker Carlson y es uno de los fundadores del sitio La Derecha Diario. En los últimos meses trabajaba como asesor cercano al presidente boliviano Rodrigo Paz.
La fiscalía de Santa Cruz de la Sierra lo imputó como presunto autor intelectual del ataque, bajo la figura de tentativa de feminicidio (así se llama legalmente cuando el intento de matar a una mujer por razones de género no logra su objetivo). Su defensa, a cargo de la abogada Margarita Arce, sostiene que Cerimedo es inocente y llegó a plantear que todo fue un «autoatentado» armado por la propia Beller con fines políticos. El parte médico de la clínica donde fue internada contradice esa versión y confirma las heridas de bala.
La relación y las denuncias previas
Beller reveló que Cerimedo era su pareja y que estaba embarazada de él. Según contó, la relación no era solo sentimental: aseguró que él le había filtrado información sensible sobre supuestas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) en Argentina, y que le había dicho que la responsable de esa maniobra era Karina Milei, hermana del presidente argentino. Esa parte del relato es la que hizo que el caso, ocurrido en Bolivia, también tuviera fuerte repercusión política en Argentina: la diputada Marcela Pagano pidió que Beller sea citada como testigo en la causa Andis.
Beller también publicó capturas de conversaciones de WhatsApp previas al ataque en las que acusa a Cerimedo de haberla golpeado y ahorcado en julio de 2026, y compartió fotos de moretones en su cuerpo. En esos chats, él le pide disculpas pero también la acusa de querer «castigarlo» y «vengarse».
Las pruebas que complican a Cerimedo
La causa avanzó rápido. La fiscal Yolanda Aguilera incorporó al expediente imágenes de cámaras de seguridad que muestran a los dos sicarios preparando el ataque, y mensajes atribuidos a Cerimedo que están siendo analizados por peritos para confirmar su autenticidad. Uno de los más comprometedores, citado por el abogado de la querella, dice: «Nadia ha llegado muy lejos (…) yo creo que hay que buscar la forma de eliminarla».
Además, la investigación sumó dos nuevos detenidos —un hombre y una mujer— tras allanamientos en los que la Policía secuestró cascos idénticos a los que usaban los sicarios. En uno de los allanamientos al propio Cerimedo también encontraron lo que la prensa boliviana describió como una «minigranja de bots», es decir, un sistema para operar cuentas falsas en redes sociales.
Qué pasó con la causa judicial
El jueves 20 de agosto estaba prevista una audiencia para definir si Cerimedo seguía detenido, pero se suspendió porque ni el acusado ni la fiscalía llegaron a horario. Ese mismo día, Cerimedo fue trasladado a los tribunales con el rostro cubierto y, ante las preguntas de los periodistas, solo alcanzó a decir «no puedo hablar» y, entre lágrimas, «quiero ver a mis hijos».
El viernes 21 de agosto, el juez Wilson Espada dictó la prisión preventiva de Cerimedo por 180 días, y ordenó su traslado al penal de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra. Beller participó de la audiencia de forma virtual, ya que continúa internada. La Justicia boliviana también abrió una segunda causa contra Cerimedo, esta vez por presunto enriquecimiento ilícito, luego de que Beller declarara sobre dinero en efectivo que encontró en los cajones de la vivienda que compartían en La Paz.
Una repercusión que cruza la frontera
El caso generó reacciones tanto en Bolivia como en Argentina. La activista feminista boliviana María Galindo, fundadora del colectivo Mujeres Creando, difundió un texto en el que remarcó que el peso político del acusado —cercano al poder en ambos países— no debería ser un obstáculo para investigar el ataque como lo que la fiscalía ya lo calificó: un intento de feminicidio.
Del lado argentino, la causa reabrió el debate sobre la relación entre Cerimedo y el círculo cercano a Javier Milei, mientras crecía la atención sobre las declaraciones de Beller acerca del escándalo de la Andis.

