La relación entre los gobiernos de Estados Unidos y Ucrania atraviesa un nuevo episodio de tensión después de que Kiev denunciara restricciones en el acceso militar a Starlink y la falta de advertencias de sus aliados sobre ataques rusos contra instalaciones energéticas ucranianas.
Las denuncias coinciden con un aumento de la presión de la administración de Donald Trump sobre el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, para que detenga los ataques de largo alcance contra la industria petrolera de Rusia.

Según informó el diario chileno La Tercera, las limitaciones en el servicio de internet satelital comenzaron durante la noche del martes y afectaron operaciones militares ucranianas.
Un asesor presidencial ucraniano aseguró que las restricciones provocaron el fracaso de varias misiones de combate, aunque no se precisaron cuáles fueron las operaciones afectadas ni el alcance total de las interrupciones.
Starlink, una herramienta clave para las fuerzas ucranianas
El sistema Starlink, desarrollado por SpaceX, la compañía de Elon Musk, permite establecer conexiones de internet mediante una red de satélites.
Desde el comienzo de la invasión rusa, esta tecnología adquirió un papel importante en las comunicaciones ucranianas, especialmente en zonas donde las redes terrestres fueron dañadas o quedaron fuera de servicio.
Por esa razón, cualquier interrupción o limitación de acceso puede afectar la coordinación de unidades militares y otras actividades que dependen de una conexión estable.
La denuncia de Kiev plantea interrogantes sobre las condiciones de funcionamiento del servicio y sus consecuencias para las operaciones militares.
Sin embargo, la información difundida hasta el momento no permite establecer quién dispuso las restricciones ni si estuvieron relacionadas con decisiones del gobierno estadounidense.
Ucrania denuncia falta de advertencias sobre ataques rusos
A las dificultades de comunicación se suma otro reclamo del gobierno ucraniano: la ausencia de alertas de sus socios internacionales sobre lanzamientos de misiles rusos dirigidos contra instalaciones energéticas.
De acuerdo con la información publicada, Kiev aseguró que no recibió advertencias por segundo día consecutivo. Las instalaciones energéticas constituyen objetivos estratégicos dentro de la guerra, ya que los daños a centrales, subestaciones y redes de distribución pueden afectar tanto el funcionamiento de servicios esenciales como la actividad económica.
La denuncia ucraniana no permite determinar, por sí sola, si existió una decisión deliberada de suspender el intercambio de información de inteligencia o si las advertencias no estuvieron disponibles por otros motivos.
La presión de Trump sobre los ataques a instalaciones petroleras rusas
El deterioro de la relación se produce mientras la administración estadounidense busca que Ucrania suspenda sus ataques de largo alcance contra la infraestructura petrolera rusa.
Estas operaciones forman parte de la estrategia militar de Kiev para afectar instalaciones vinculadas con los recursos económicos y logísticos de Rusia.
La posición de Washington introduce una nueva diferencia entre ambos gobiernos respecto de las operaciones que Ucrania puede desarrollar en el marco del conflicto.
En ese contexto, Zelensky expresó su malestar por la postura del mandatario estadounidense. “Es doloroso cuando el presidente Trump elige un bando, y no el nuestro”, afirmó el presidente ucraniano, según las declaraciones recogidas por el medio chileno.
Un nuevo frente de incertidumbre para Kiev
Las denuncias sobre Starlink y las alertas de misiles afectan dos áreas especialmente sensibles para Ucrania: las comunicaciones militares y el acceso a información anticipada sobre amenazas aéreas.
Ambas capacidades son relevantes para la coordinación de las fuerzas ucranianas y la protección de infraestructura estratégica. Por el momento, las acusaciones difundidas desde Kiev no permiten confirmar que las restricciones tecnológicas y la ausencia de advertencias respondan a una misma decisión política.
La evolución de estos episodios será determinante para establecer si se trata de dificultades operativas puntuales o de un cambio más amplio en la cooperación entre Estados Unidos y Ucrania.

