La investigación por el crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, sumó este martes un giro determinante. El fiscal Raúl Garzón agravó la imputación contra Claudio Barrelier, el único detenido en la causa, quien ahora deberá responder por homicidio triplemente calificado, una de las figuras penales más graves previstas por el Código Penal argentino.

La decisión fue adoptada luego de la audiencia indagatoria realizada en Tribunales II de Córdoba. Barrelier se presentó acompañado por su abogado defensor, negó los hechos que se le atribuyen y optó por no brindar mayores explicaciones sobre lo ocurrido. Tras una breve intervención, dio por terminada su declaración.

Hasta ahora, el hombre estaba acusado por homicidio agravado por mediar violencia de género, figura conocida como femicidio. Sin embargo, la fiscalía resolvió ampliar la acusación e incorporó dos agravantes adicionales: alevosía y criminis causae. De esta manera, la imputación pasó a ser por homicidio triplemente calificado por femicidio, alevosía y criminis causae.

La figura de alevosía implica que el crimen habría sido cometido aprovechando una situación de indefensión de la víctima, mientras que el agravante criminis causae se aplica cuando un delito es cometido para facilitar otro o procurar la impunidad posterior. Ambos elementos serán ahora materia de prueba durante el avance de la investigación.

La situación judicial de Barrelier se vuelve así todavía más delicada. En caso de ser hallado culpable, la única pena prevista es la prisión perpetua.

La fiscalía sostiene que existen numerosos elementos que comprometen al acusado. Entre ellos, registros de cámaras de seguridad, pericias realizadas sobre el vehículo utilizado y distintos rastros obtenidos durante los allanamientos efectuados en las últimas semanas. Además, los investigadores continúan analizando teléfonos celulares y otras evidencias para determinar si actuó solo o contó con la colaboración de otras personas.

El caso conmocionó a Córdoba desde el primer momento. Agostina había desaparecido a fines de mayo y fue hallada sin vida días después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra. Los primeros informes forenses indicaron que la adolescente murió por asfixia mecánica y que su cuerpo habría sido desmembrado posteriormente, un dato que profundizó aún más el impacto social del crimen.

Mientras tanto, la investigación continúa bajo secreto de sumario y no se descartan nuevas imputaciones. La familia de Agostina insiste en que podrían existir más personas involucradas y reclama que se esclarezca por completo lo ocurrido aquella noche.

Con el agravamiento de la acusación, la causa ingresó en una nueva etapa. La fiscalía endureció su postura frente al principal sospechoso y ahora buscará demostrar ante la Justicia que el asesinato de Agostina Vega fue cometido bajo circunstancias especialmente agravantes, en uno de los casos policiales que más conmoción generó en Córdoba durante los últimos años.