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El Niño cambia el mapa de lluvias: qué regiones de Argentina sentirán más sus efectos

Las precipitaciones frecuentes podrían saturar progresivamente los suelos y elevar ríos y lagunas. El Litoral aparece entre las regiones más expuestas, mientras Buenos Aires y Córdoba presentan un escenario más variable.

La llegada de El Niño podría modificar el régimen de precipitaciones de distintas regiones de Argentina durante los próximos meses, pero el período de mayor impacto no necesariamente coincidiría con el momento de máxima intensidad del fenómeno. El final del verano y el comienzo del otoño de 2027 aparecen como una etapa que requerirá especial seguimiento si las lluvias se mantienen frecuentes.

La explicación está en un proceso acumulativo. El principal riesgo no depende exclusivamente de tormentas extraordinarias, sino de la repetición de precipitaciones con pocos días de diferencia, que progresivamente puede reducir la capacidad de los suelos para absorber nuevos aportes de agua.

El fenómeno podría mantener su influencia durante la primavera, el verano y hasta comienzos del otoño de 2027, aunque sus efectos serán diferentes según cada región del país.

Por qué el problema puede aparecer después de varios meses

Cuando las primeras precipitaciones llegan sobre terrenos con capacidad de absorción, una parte importante del agua se infiltra. La situación cambia cuando nuevas lluvias encuentran suelos que todavía conservan la humedad de los episodios anteriores.

A medida que aumenta la saturación, una mayor cantidad de agua permanece en superficie o escurre hacia arroyos, lagunas y ríos. Si esos cursos ya presentan niveles elevados, cada nueva precipitación puede aumentar el riesgo de crecidas e inundaciones.

Por eso, no hace falta que cada tormenta alcance valores excepcionales. Una sucesión de eventos moderados puede terminar generando acumulados importantes durante varias semanas o meses.

La frecuencia será, en consecuencia, uno de los indicadores centrales. Una región que habitualmente recibe dos sistemas importantes de mal tiempo durante un mes podría atravesar una cantidad mayor bajo determinadas condiciones asociadas a El Niño. Se trata de un ejemplo del mecanismo y no de una previsión exacta sobre cuántas tormentas ocurrirán.

El antecedente de otros dos grandes episodios

Los episodios de El Niño de 1982-1983 y 1997-1998 aportan antecedentes para observar lo que podría suceder durante los próximos meses.

En ambos casos, algunas de las consecuencias más importantes sobre la región se produjeron durante las etapas finales del fenómeno, particularmente en 1983 y 1998.

Por ese motivo, si las precipitaciones se suceden durante la primavera y el verano, el comienzo del otoño de 2027 podría encontrar suelos y cuencas con altos niveles de agua acumulada.

La evolución dependerá, sin embargo, de cuánto llueva, dónde se concentren esas precipitaciones y cuáles sean las condiciones de cada cuenca. No existe todavía una previsión que permita anticipar inundaciones específicas para una determinada localidad o fecha.

El Niño no impactará de la misma manera en toda Argentina

El calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial modifica la circulación atmosférica a gran escala, pero sus consecuencias varían considerablemente de una región a otra.

En Sudamérica, uno de los sectores donde El Niño suele favorecer mayores precipitaciones comprende el Litoral argentino, Uruguay, el este de Paraguay y el sur de Brasil.

Para el Litoral aumenta la posibilidad de atravesar períodos con lluvias frecuentes, acumulados importantes y crecidas de los cursos de agua, especialmente si las precipitaciones se mantienen durante varios meses.

La situación es menos definida para la ciudad y la provincia de Buenos Aires y Córdoba. Esas zonas pueden alternar etapas de precipitaciones abundantes con períodos de mayor estabilidad, dependiendo de la evolución de los sistemas atmosféricos.

La Costa Atlántica bonaerense también presenta un escenario variable para el verano: podrían alternarse jornadas de buen tiempo con períodos de inestabilidad, sin que la presencia de El Niño signifique necesariamente una temporada completa bajo la lluvia.

La Patagonia, en cambio, se encuentra relativamente alejada del principal núcleo de influencia húmeda del fenómeno sobre el sur de Sudamérica. Podría atravesar condiciones comparativamente más secas y cálidas, aunque esa tendencia estacional tampoco permite anticipar el estado del tiempo para días determinados.

¿Argentina puede estar entrando en un nuevo ciclo de lluvias?

Detrás del episodio actual aparece una hipótesis de mayor alcance: Argentina podría estar aproximándose al final de un período predominantemente seco que se extendió durante cerca de dos décadas.

Los registros muestran que hacia 1975 y 1976 comenzó un incremento de las precipitaciones sobre el centro y norte del país. Esa etapa más húmeda incluyó los fuertes episodios de El Niño de 1982-1983 y 1997-1998 y habría continuado hasta aproximadamente 2004 o 2005.

A partir de entonces comenzaron a observarse condiciones más secas en distintas regiones, junto con una mayor influencia de episodios de La Niña y sequías significativas.

Una de las hipótesis meteorológicas plantea la existencia de ciclos de aproximadamente 15, 20 o 25 años, pero la extensión de los registros disponibles todavía no permite establecer una regularidad suficiente para confirmarlos.

Una serie histórica de cien años, por ejemplo, permitiría analizar apenas cuatro ciclos si cada uno tuviera una duración de 25 años. La cantidad de casos resulta limitada para establecer conclusiones definitivas.

Por eso, la aparición de El Niño no permite afirmar que hayan terminado las sequías ni que Argentina haya ingresado definitivamente en una nueva etapa húmeda. Esa posibilidad deberá comprobarse con el comportamiento de las precipitaciones durante los próximos años.

Más frecuencia no significa tormentas inéditas

La intensidad de El Niño está relacionada con las anomalías de temperatura del océano Pacífico y la respuesta de la atmósfera, pero eso no implica automáticamente que cada tormenta sobre Argentina vaya a ser más violenta.

Las tormentas pueden continuar presentando los fenómenos habituales: actividad eléctrica, ráfagas, granizo y, bajo determinadas condiciones, eventos severos.

Lo que podría modificarse es la frecuencia con la que esos sistemas atraviesan determinadas regiones.

Esa diferencia será central durante los próximos meses. Una tormenta moderada sobre un terreno saturado puede producir consecuencias diferentes de la misma cantidad de lluvia sobre un suelo con capacidad de absorción.

Por eso, además de observar los milímetros acumulados durante cada episodio, será necesario seguir cuánto llueve durante períodos más extensos y cuánto tiempo transcurre entre una precipitación y la siguiente.

Si El Niño mantiene su influencia durante el verano, esa acumulación permitirá evaluar hacia comienzos de 2027 si se trata solamente de una temporada particularmente húmeda o si aparecen señales de un cambio más prolongado en el régimen de precipitaciones de Argentina.

Franco Lagos
Franco Lagoshttps://diarioconfluencia.com.ar
Franco J. Lagos es periodista y editor de la sección Deportes de Diario Confluencia. Integra el equipo de redacción desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde además realiza coberturas de actualidad política, institucional y de los principales acontecimientos nacionales.