La posibilidad de que los argentinos puedan viajar a Estados Unidos sin tramitar una visa tradicional volverá a formar parte de la agenda bilateral de alto nivel. Christopher Landau, subsecretario de Estado norteamericano y número dos de Marco Rubio, llegará a Buenos Aires el próximo 21 de octubre, con el pedido argentino para ingresar al programa Visa Waiver entre los asuntos previstos.
La visita tendrá además un componente político particular: se producirá pocas semanas antes de la llegada del vicepresidente estadounidense JD Vance, prevista para noviembre. Parte del trabajo de la delegación estará destinada precisamente a preparar esa segunda visita.
Landau viajará acompañado por Juan Pablo Segura, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, responsable de la política estadounidense hacia América Latina, el Caribe y Canadá. Segura asumió el cargo en agosto y es hijo de inmigrantes argentinos.
Entre las conversaciones previstas aparece el pedido presentado por Argentina para incorporarse al Visa Waiver Program (VWP), el sistema estadounidense que permite a ciudadanos de determinados países ingresar por turismo o negocios durante estadías de hasta 90 días sin obtener previamente una visa convencional.
La inclusión del tema en las conversaciones no implica que el ingreso argentino al programa esté aprobado. La incorporación al Visa Waiver requiere atravesar un proceso estadounidense que incluye diferentes requisitos y evaluaciones antes de que un país pueda formar parte del sistema.
El Departamento de Estado ocupa un lugar relevante dentro de ese procedimiento, lo que otorga importancia a la llegada de uno de los funcionarios de mayor jerarquía de la diplomacia estadounidense desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
La Argentina ya integró el Visa Waiver durante la década de 1990, pero fue excluida del programa en 2002. Más de dos décadas después, el Gobierno busca recuperar ese estatus dentro del acercamiento político que mantienen las administraciones de Javier Milei y Donald Trump.
La agenda de Landau y Segura será, de todos modos, más amplia. Uno de los principales capítulos estará dedicado a la cooperación en seguridad y al intercambio de información para combatir el crimen organizado en América Latina.
También permanecen abiertas conversaciones relacionadas con comercio, inversiones, energía, transporte, minerales críticos y tecnología, áreas que forman parte de la relación bilateral que ambos gobiernos buscan profundizar.
La visita del 21 de octubre funcionará asimismo como preparación para la llegada de JD Vance, quien viajará a la Argentina durante noviembre como parte de una gira regional. Está previsto que el vicepresidente estadounidense mantenga una reunión con Javier Milei en la Casa Rosada, aunque todavía no fue informada públicamente la fecha.
Por el momento tampoco se confirmó si durante ese encuentro habrá anuncios o firma de nuevos documentos bilaterales. Landau y Segura tendrán entre sus tareas avanzar sobre los detalles de la agenda que desarrollará Vance durante su paso por Buenos Aires.
El viaje de los funcionarios estadounidenses coincidirá además con una semana políticamente relevante para la región: se realizará pocos días antes del balotaje presidencial de Brasil, previsto para el 25 de octubre.
Mientras Washington sigue de cerca el escenario regional, Buenos Aires buscará avanzar sobre distintos capítulos de su relación con Estados Unidos. Entre ellos estará uno con consecuencias concretas para los viajeros argentinos: la posibilidad de recuperar el acceso al programa que permite ingresar al país norteamericano sin tramitar una visa tradicional.

