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Milei defendió Malvinas ante la ONU y vinculó el reclamo con el potencial de Vaca Muerta

El Presidente afirmó que la soberanía sobre las islas es una “causa nacional”, reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones y cuestionó a Naciones Unidas por no lograr que se cumplan sus resoluciones. También planteó a Vaca Muerta como parte de la estrategia argentina frente a las empresas que participan o evalúan participar de proyectos hidrocarburíferos en el Atlántico Sur.

El presidente Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de su política exterior durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y vinculó el reclamo de soberanía con una de las principales herramientas económicas de la Argentina: Vaca Muerta.

En su tercera intervención ante la ONU desde que asumió la Presidencia, Milei afirmó que Malvinas constituye una “causa nacional”, reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones bilaterales y cuestionó el funcionamiento del organismo internacional por, según sostuvo, no contar con mecanismos suficientes para hacer cumplir sus propias resoluciones.

El mandatario apuntó especialmente contra la Resolución 31/49, aprobada por la Asamblea General en 1976, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras permanece pendiente la controversia de soberanía.

La posición del Gobierno argentino sostiene que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas unilateralmente en el área en disputa contradicen ese marco. En las últimas semanas, la Cancillería volvió a reclamar ante el Reino Unido por el avance de proyectos petroleros y por la extensión de licencias hidrocarburíferas en el área de las Islas.

En ese contexto, Milei cuestionó que Naciones Unidas no haya logrado evitar esas acciones y sostuvo que el organismo “decidió mirar para otro lado” frente a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Malvinas, petróleo y Vaca Muerta

Uno de los puntos centrales del planteo presidencial fue la explotación de recursos hidrocarburíferos en el Atlántico Sur y el proyecto Sea Lion, impulsado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.

El Gobierno argentino sostiene que el proyecto avanza sobre recursos ubicados en un área cuya soberanía se encuentra en disputa y considera que la explotación unilateral contradice las resoluciones de Naciones Unidas. En septiembre, la administración nacional abrió procedimientos sancionatorios contra empresas y personas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona y envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional destinado a ampliar las herramientas legales frente a esas operaciones.

La estrategia oficial incorpora además una dimensión económica: las empresas que participen de proyectos considerados ilegales por la Argentina pueden quedar expuestas a restricciones para desarrollar actividades en el país, en particular dentro del sector energético.

Ese planteo tiene un punto de referencia concreto en Vaca Muerta, cuya expansión convirtió a la formación neuquina en uno de los principales polos de inversión hidrocarburífera de la Argentina.

El propio Milei había explicado días antes que varias de las principales empresas internacionales de servicios petroleros habían decidido no participar de proyectos en Malvinas y vinculó esa decisión con el atractivo de Vaca Muerta. Según su argumento, para esas compañías la posibilidad de operar en la formación neuquina representa una oportunidad de mayor escala que participar de una cuenca cuya soberanía se encuentra en disputa.

El canciller Pablo Quirno también había planteado esa estrategia en términos similares: sostuvo que el objetivo es que las compañías deban evaluar entre operar en Malvinas o acceder a las oportunidades que ofrece la Argentina, donde Vaca Muerta aparece como uno de los principales activos energéticos.

La cuestión adquirió mayor relevancia en las últimas horas luego de que las autoridades de las Islas extendieran por cinco años las licencias petroleras offshore y aprobaran la incorporación de Navitas Petroleum a la licencia PL001, una decisión que recibió el respaldo del Gobierno británico. La Cancillería argentina presentó una protesta formal y volvió a considerar esas medidas contrarias a la Resolución 31/49.

El llamado al Reino Unido

Durante su exposición, Milei reiteró que la Argentina mantiene su disposición a resolver la controversia por la vía diplomática y pacífica.

El Presidente reclamó al Reino Unido que retome las negociaciones bilaterales sobre la soberanía de las islas y sostuvo que la cuestión debe abordarse en el marco de las resoluciones de Naciones Unidas.

La posición argentina sobre Malvinas se apoya especialmente en la Resolución 2065, aprobada por la Asamblea General en 1965, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países e instó a las partes a negociar una solución.

La referencia a la Resolución 31/49 adquiere particular importancia en el actual escenario porque el Gobierno argentino considera que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas unilateralmente constituyen una modificación de la situación existente mientras la disputa permanece sin resolver. Esa interpretación fue reiterada formalmente por la Cancillería en su protesta del 22 de septiembre.

La exposición de Milei se produjo además después de que el primer ministro británico Andy Burnham hiciera referencia a las Islas durante su propio discurso ante la Asamblea General y reafirmara la posición del Reino Unido sobre los territorios británicos del Atlántico Sur.

Las críticas al funcionamiento de Naciones Unidas

El reclamo por Malvinas estuvo acompañado por una crítica más amplia al funcionamiento de las instituciones multilaterales.

Milei sostuvo que Naciones Unidas se transformó, según su interpretación, en una organización con herramientas limitadas para hacer cumplir sus resoluciones y cuestionó su actuación frente a distintos conflictos internacionales, gobiernos autoritarios y organizaciones que el Presidente considera amenazas para la seguridad internacional.

También cuestionó el avance de determinadas regulaciones internacionales y volvió a plantear sus objeciones a políticas vinculadas con cuestiones económicas, ambientales, de género y migratorias.

En ese tramo de su discurso hizo referencia a la denominada “Agenda 2045”. Sin embargo, esa expresión requiere una precisión: Naciones Unidas no cuenta con una agenda oficial denominada de esa manera. El marco vigente es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, mientras que en 2024 la Asamblea General aprobó el Pacto para el Futuro como otro instrumento de orientación multilateral.

La pandemia y la Organización Mundial de la Salud

Otro de los capítulos estuvo relacionado con la pandemia de COVID-19.

Milei cuestionó las medidas adoptadas durante la emergencia sanitaria y criticó el papel que tuvieron los organismos internacionales en las recomendaciones y políticas vinculadas con la circulación de personas, la actividad económica y la educación.

Durante su exposición utilizó además el término “genocidio” para referirse a las políticas aplicadas durante la pandemia. Esa expresión corresponde a una caracterización política formulada por el Presidente y no constituye una conclusión jurídica internacional sobre las medidas sanitarias adoptadas durante ese período.

El mandatario vinculó este planteo con la decisión del Gobierno argentino de avanzar en el retiro del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sostuvo que las estructuras internacionales creadas para responder a una emergencia pueden mantener capacidad de intervención una vez superada la situación que originó su creación.

La inteligencia artificial como otro eje del discurso

El último tramo de la exposición estuvo dedicado a la inteligencia artificial, una tecnología que Milei presentó como uno de los grandes motores de transformación económica de los próximos años.

El Presidente cuestionó que la respuesta internacional frente a la IA sea establecer regulaciones que puedan limitar su desarrollo y sostuvo que el avance tecnológico puede generar nuevas oportunidades productivas.

Para fundamentar su posición, comparó los actuales temores sobre la pérdida de puestos de trabajo por la inteligencia artificial con los cuestionamientos que acompañaron a otras grandes transformaciones tecnológicas, incluida la Revolución Industrial.

Según su planteo, aquellas transformaciones modificaron el mercado laboral pero también generaron nuevas actividades y oportunidades económicas, por lo que consideró que la IA puede producir un proceso similar si se permite su desarrollo.

Una estrategia que combina diplomacia, recursos y presión económica

El discurso de Milei ante la Asamblea General reunió así distintos componentes de la política exterior argentina.

La defensa del reclamo de soberanía sobre Malvinas volvió a ocupar el centro de la exposición, acompañada por el pedido de reanudar las negociaciones con el Reino Unido y por una crítica al funcionamiento de Naciones Unidas.

Pero el planteo también incorporó una dimensión económica que el Gobierno viene desarrollando desde principios de septiembre: utilizar el peso que tiene el mercado argentino y, especialmente, Vaca Muerta, como parte de las herramientas disponibles frente a compañías internacionales que evalúan participar de proyectos hidrocarburíferos en el Atlántico Sur.

En paralelo, la Argentina impulsa ante el Congreso una nueva legislación para endurecer las sanciones contra quienes exploten recursos naturales en las áreas cuya soberanía reclama el país y busca ampliar la coordinación de las herramientas diplomáticas, económicas, jurídicas y de defensa.

La intervención ante la ONU se produjo, de este modo, en un momento de renovada tensión con el Reino Unido por la explotación de recursos hidrocarburíferos y después de nuevas decisiones vinculadas con las licencias petroleras en Malvinas.

Para el Gobierno argentino, Malvinas continúa siendo una causa nacional, mientras que Vaca Muerta aparece como uno de los activos estratégicos desde los cuales busca fortalecer su posición económica y ampliar las herramientas de presión sobre las empresas involucradas en proyectos en el área en disputa.

Florencia Paganni
Florencia Paganni
Florencia Paganni es periodista y editora de contenidos en Diario Confluencia. Integra el equipo de redacción desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde realiza la cobertura de actualidad nacional, política, sociedad, cultura y noticias internacionales.