El precio del asado con hueso volvió a bajar en Neuquén y registró durante julio una caída del 18,19% en comparación con el mes anterior. El dato surge de un relevamiento realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre el mercado de carnes en la Patagonia.
En el Alto Valle y la Confluencia, el kilo de asado se ubicó en un promedio de $13.490, luego de haber alcanzado los $16.490 en junio. La particularidad es que el corte tradicional de la parrilla pasó a ser incluso más barato que la carne picada común y la especial.
Según el mismo informe, la carne picada común alcanzó un promedio de $15.960 por kilo, mientras que la picada especial llegó a $17.380. La bola de lomo, en tanto, se ubicó en $25.210.
El fenómeno no se explica solamente por una baja generalizada de la carne. De hecho, el comportamiento de otros cortes fue diferente y el descenso tampoco se repitió de la misma manera en todas las zonas de la Patagonia.
El principal factor que aparece detrás de este cambio es la flexibilización de la barrera sanitaria del río Colorado, que permitió el ingreso de carne con hueso proveniente de otras regiones del país.
La modificación comenzó a aplicarse en 2025 y alteró un esquema que durante décadas había limitado el ingreso de carne con hueso desde el norte de la Patagonia. La apertura buscó aumentar la oferta y reducir los costos para los consumidores de la región.
El efecto sobre los precios fue especialmente visible en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, donde comenzó a ingresar carne procedente de zonas ubicadas al norte de la barrera.
La mayor competencia entre proveedores modificó así el mercado local. El asado dejó de ser necesariamente uno de los cortes más caros de la región y comenzó a acercarse a valores más similares a los del resto del país.
Una diferencia que también se explica por la calidad
Desde el INTA señalaron que la baja no necesariamente responde solamente a una cuestión de mayor cantidad de carne disponible. Una de las diferencias está vinculada con las características del producto que ingresa desde otras zonas. Los animales provenientes del centro y norte del país, donde se vacuna contra la fiebre aftosa, suelen ser de mayor tamaño y presentar más grasa y hueso.
En determinados casos, esos animales son criados bajo parámetros vinculados al mercado de exportación y, cuando su carne se destina al mercado interno, algunos cortes pueden ofrecerse a valores menores. El asado producido dentro de la región, en cambio, mantiene un precio superior y es considerado de mayor calidad por sus características.
Por eso, la caída del precio promedio registrada en Neuquén no significa necesariamente que todos los tipos de asado hayan bajado en la misma proporción. El valor depende también del origen, la calidad y el tipo de animal. El cambio en el mercado generó además una discusión que excede al precio que paga el consumidor.
Durante años, productores y entidades ganaderas de la Patagonia defendieron la existencia de la barrera sanitaria como una herramienta fundamental para conservar el estatus de la región como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.
La flexibilización impulsada por el Gobierno nacional fue cuestionada por sectores productivos que advirtieron que permitir el ingreso de carne con hueso desde regiones donde se vacuna contra la aftosa podía poner en riesgo un estatus sanitario construido durante décadas.
El Gobierno, en cambio, justificó la modificación en la necesidad de reducir los precios de la carne en la Patagonia y ampliar las alternativas de abastecimiento.
Los números del INTA muestran que, al menos en materia de precios, el cambio tuvo un impacto concreto en el Alto Valle.
No toda la Patagonia paga lo mismo
El descenso tampoco fue uniforme dentro de Neuquén y Río Negro. Mientras el kilo de asado promedió $13.490 en el Alto Valle y la Confluencia, en la zona cordillerana de ambas provincias el valor se mantuvo alrededor de $16.490, sin modificaciones respecto de junio.
La diferencia muestra que la apertura del mercado tuvo efectos distintos según la zona y las condiciones de abastecimiento. En el conjunto de la Patagonia, los valores también fueron superiores: el relevamiento ubicó los precios entre los $16.490 y los $17.490 por kilo, con el valor más elevado registrado en Santa Cruz.
El dato de Neuquén resulta particularmente significativo porque el asado no solo bajó de precio, sino que pasó a ser el corte más barato entre los cuatro productos bovinos relevados por el INTA en la región. La fotografía de julio muestra entonces un cambio importante en la mesa de los consumidores neuquinos: el corte tradicional de la parrilla, históricamente asociado a un gasto importante, hoy puede conseguirse por debajo de la carne picada.
Detrás de ese número hay una transformación más profunda del mercado patagónico. La flexibilización de la barrera sanitaria modificó el circuito de abastecimiento, aumentó la competencia y comenzó a alterar una estructura de precios que durante años fue característica de Neuquén y Río Negro.
El desafío ahora será determinar cómo evoluciona este nuevo escenario: si la baja del asado se sostiene, cómo impacta sobre los productores regionales y qué consecuencias tendrá a largo plazo sobre el equilibrio entre precios, abastecimiento y sanidad animal en la Patagonia.

