La crisis política que atraviesa el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este miércoles un nuevo capítulo y quizás uno de los más delicados desde que estalló el escándalo por su patrimonio. El PRO, uno de los principales aliados legislativos del Gobierno, advirtió que la situación del funcionario “no da para más” y amenazó con acompañar un eventual pedido de censura o remoción en el Congreso.

La definición llegó de boca del presidente del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, quien fue contundente al referirse a la continuidad del jefe de Gabinete. “Adorni no puede estar más en su cargo”, sostuvo el legislador, y agregó que esa postura ya había sido expresada por el partido y por el ex presidente Mauricio Macri en los últimos días. El senador fue aún más lejos y aseguró que la permanencia del funcionario se transformó en un problema para el propio oficialismo. “La continuidad de Adorni está rompiendo el vínculo con la sociedad y está paralizando la gestión”, afirmó, al cuestionar la decisión del presidente Javier Milei de sostenerlo en el cargo pese a la creciente presión política.

El conflicto gira alrededor de las inconsistencias detectadas en las declaraciones patrimoniales del jefe de Gabinete y de la posterior admisión de que omitió informar parte de sus bienes y activos vinculados a inversiones en criptomonedas. Esa situación derivó en denuncias judiciales, pedidos de explicaciones y una ofensiva parlamentaria impulsada por la oposición. Para Goerling Lara, el problema excede la cuestión patrimonial.

El legislador sostuvo que cuando Adorni brindó su informe de gestión en Diputados “le mintió al Congreso y a toda la Argentina” y calificó su permanencia en el Gobierno como “un capricho” y una decisión personal del Presidente y de su hermana, Karina Milei, para sostenerlo “a toda costa”.

El jefe del bloque del PRO recordó además que el próximo 2 de julio Adorni deberá presentarse ante el Senado para brindar explicaciones y advirtió que esa jornada podría resultar determinante para su futuro político. “Si no convence su respuesta, va a estar la posibilidad de pedir la moción de censura o remoción”, señaló. Y enseguida dejó una frase que resonó con fuerza en el escenario político: “Si se llega a esa instancia, el PRO va a acompañar el pedido”.

Las declaraciones representan un duro golpe para la Casa Rosada. Hasta hace pocas semanas, el PRO aparecía como uno de los principales sostenes parlamentarios del oficialismo. Sin embargo, el escándalo que envuelve al jefe de Gabinete abrió una grieta inesperada y comenzó a tensar la relación entre ambos espacios. En el Gobierno, mientras tanto, intentan bajar el tono de la disputa.

La estrategia oficial pasa por evitar que avance la sesión impulsada por la oposición para interpelar a Adorni y ganar tiempo hasta su exposición ante el Senado. La Libertad Avanza negocia con sectores dialoguistas para impedir que prospere la ofensiva parlamentaria y sostiene que no existen los votos necesarios para una eventual remoción. Pero el clima político cambió. La presión ya no proviene únicamente del kirchnerismo o de la oposición más dura. Ahora son los propios aliados del Gobierno quienes empiezan a cuestionar la continuidad del funcionario y a reclamar una salida que evite un mayor desgaste político. Por eso, las próximas semanas serán decisivas.

Si Adorni logra convencer al Senado y disipar las dudas sobre su patrimonio, podría atravesar la tormenta. Pero si las explicaciones no alcanzan, el Gobierno podría enfrentar una situación inédita: que uno de sus aliados históricos termine votando la salida del jefe de Gabinete.