La muerte de Didier Podestá Deleglise, el joven de 23 años que murió en Baradero tras irse del hospital sin el alta médica y regresar en grave estado, dio un giro clave en las últimas horas. El avance llegó con el informe preliminar de la autopsia, que aportó un dato central para la causa y reconfiguró las primeras hipótesis.

Según el resultado forense inicial, Didier falleció a causa de un paro cardiorrespiratorio provocado por la ingesta de sustancias. Esa conclusión descartó, al menos por ahora, que la muerte haya sido consecuencia directa de una agresión física, una sospecha que había cobrado fuerza luego de que el joven regresara al hospital con golpes visibles en el cuerpo.

El caso, sin embargo, está lejos de cerrarse. La investigación sigue abierta y se incorporaron nuevas pruebas, entre ellas declaraciones testimoniales y registros de cámaras de seguridad. De acuerdo con fuentes oficiales, el análisis de esos videos permitió establecer que ni la Policía ni terceros golpearon al joven tras su salida del hospital. Desde el Municipio aseguraron que se actuó desde el primer momento para garantizar transparencia en el proceso investigativo.

La clave ahora pasó del presunto ataque a las posibles responsabilidades previas a la muerte. El abogado de la familia, Dante Morini, sostuvo que Didier no se fugó del hospital, sino que le permitieron retirarse a pesar de su delicado estado de salud. Según explicó, el joven ingresó por primera vez alrededor de las 7 de la mañana con un cuadro de intoxicación, recibió suero y luego una oficial lo acompañó hasta la salida y le abrió el portón.

“No estaba en condiciones de irse”, remarcó el letrado, quien apuntó contra la actuación del hospital y también contra la decisión policial de permitir su salida. Minutos después, vecinos alertaron sobre el estado del joven y el mismo personal médico lo trasladó nuevamente al hospital, cerca de las 8.15. Volvió golpeado, pero no por una agresión, sino —según la reconstrucción— por caídas sufridas mientras corría.

Poco después de su reingreso, Didier se descompensó y murió, lo que desató una fuerte conmoción y abrió una causa judicial que inicialmente puso bajo la lupa a la Policía Bonaerense. Con la autopsia preliminar, esa línea perdió fuerza, pero emergió otra hipótesis igual de grave: la posible negligencia médica y el incumplimiento de deberes por parte de funcionarios públicos.

“Todo indica que no lo golpearon, pero hubo una mala actuación al dejarlo ir y una atención médica insuficiente”, sostuvo el abogado de la familia. En ese sentido, el foco de la causa se trasladó a por qué se permitió la salida de un paciente intoxicado y bajo observación, y qué controles fallaron antes de que el cuadro se volviera irreversible.

Mientras se espera el informe final de la autopsia y el análisis integral de todas las pruebas, la muerte de Didier sigue generando preguntas incómodas. La Justicia ahora deberá determinar si hubo responsabilidades por omisión o negligencia en una cadena de decisiones que terminó de la peor manera.